El Cairo. Numerosos egipcios hacían cola este lunes para votar en la primera gran prueba de una transición nacida en una euforia popular revolucionaria pero que ahora se ha visto estropeada por la desconfianza hacia los generales que sustituyeron a Hosni Mubarak.

"Estas son las primeras verdaderas elecciones en 30 años. Los egipcios están haciendo historia", dijo Walid Ata, de 34 años, un ingeniero que esperaba para votar en un colegio de camino a su trabajo en Alejandría.

En los nueve meses transcurridos desde que una revuelta puso fin a las tres décadas del mandato del ex presidente, el cambio político en Egipto ha vacilado, ya que los militares aparentemente están más centrados en la preservación de su poder y privilegios que en fomentar cualquier transformación democrática.

La frustración estalló la semana pasada en unas sangrientas protestas que costaron 42 vidas y obligaron al consejo militar a prometer un gobierno civil para julio después de las elecciones parlamentarias y unas presidenciales ahora previstas para junio, mucho antes de lo previsto previamente.

No hubo informaciones de importantes incidentes violentos en la jornada electoral. Sin embargo, se produjeron algunos enfrentamientos entre un grupo de mujeres en un colegio electoral de Alejandría que abrió tarde porque no habían llegado las papeletas.

Las tiendas de los manifestantes que exigen el fin inmediato del régimen militar seguían levantadas en la plaza Tahrir de El Cairo, pero tras una intensa lluvia nocturna, sólo quedaban unas pocas decenas de manifestantes allí.

Al menos 1.000 personas hacían cola frente a un colegio electoral en el distrito central de El Cairo de Zamalek cuando la votación comenzó a las 8:00 am (06:00 GMT). La cola se extendía alrededor de la manzana. Carteles de los candidatos y partidos adornaban la calle.

"Estamos muy contentos de estar aquí y participar en las elecciones", dijo Wafa Zaklama, de 55 años, que votaba por primera vez en unas elecciones parlamentarias. "¿Para qué servía antes?", se preguntó.

En una Alejandría pasada por agua, hombres y mujeres votaban en largas colas separadas. "Estoy aquí para depositar mi voto. Es un deber nacional en este tiempo de crisis", dijo Abdula Metwali, de 55 años, que votaba antes de ir a trabajar.

Carteles de campaña de partidos islamistas, como el Partido Libertad y Justicia de los Hermanos Musulmanes, y el partido salafí Nur y el moderado partido Wasat adornaban las calles cercanas. Las tropas superaban a los policías que vigilaban los colegios.

La votación segregada para hombres y mujeres en segunda ciudad de Egipto y muchos otros lugares era un recordatorio del tejido religioso conservador de la sociedad principalmente musulmana del país, donde los cristianos coptos suponen el 10% de una población de 80 millones.

En los últimos meses se han creado muchos partidos tras el derrocamiento de Mubarak. Con el ex presidente, las consultas eran manipuladas de forma habitual y su Partido Nacional Democrático lograba de forma reiterada mayorías amplias en el Parlamento.

Unos 17 millones de egipcios pueden votar en la primera fase de votación de dos días. El sistema de votación escalonado supone que las elecciones a la Cámara Baja no se completarán hasta el 11 de enero. En un complejo sistema electoral, los votantes eligen a una mezcla de listas de partidos y candidatos individuales.