Los números no mienten. Los que mienten son los que hacen los números”, repetía el contador José Pedro Damiani, expresidente del Club Atlético Peñarol, cuando el rendimiento del equipo era cuestionado.

Los números, justamente, serán una de las principales herramientas utilizadas por los políticos durante la presente campaña electoral. Si bien en este caso no se trata de datos erróneos, cada candidato buscará sacarle rédito a los indicadores que más le sirvan para sus intereses.

Y en ambas trincheras tienen con qué. Porque si uno mira los números fríos de la economía, es evidente que los indicadores son buenos y favorables a la izquierda. El vicepresidente Danilo Astori hizo una comparación entre el 2003 y el 2013 en su última disertación en ADM en diciembre.

Allí mostró como el desempleo se redujo del 17% al 6% , las exportaciones se incrementaron de US$ 3.000 a US$ 13.000 millones y la pobreza cayó del 38% al 13% “¿Hace 10 años hubieran dado crédito a ese pronóstico?”, preguntó. Haber triplicado el salario mínimo nacional y el crecimiento del PIB será otra de las armas del FA.

Pero los números que tienen para enrostrarle blancos, colorados e independientes también son importantes. Porque se trata de dos temas clave. Por un lado la educación, asunto en el que coinciden todos –incluso en la izquierda– se va la vida futura del país. Allí los resultados son magros y además contrastan con el crecimiento histórico de lo invertido en ese rubro.

El segundo asunto clave que tiene la oposición es la inseguridad (ver gráficas). En ambos temas son los que generan más preocupación en la ciudadanía, según la última encuesta de Equipos.

Además, el desenlace del caso Pluna, que iobservancluyó el pedido de procesamiento del exministro de Economía, Fernando Lorenzo, por abuso de funciones, sumó otro tema de debate para la campaña.