La Habana. Este domingo en Cuba más de 8 millones 855.000 ciudadanos están convocados a participar en las elecciones generales para seleccionar a los 605 diputados que conformarán el Parlamento y serán los encargados de escoger, en representación de todo el pueblo, al próximo presidente de la isla.

Luego de casi 60 años de gobierno de la conocida "generación histórica" de la Revolución, con el fallecido líder Fidel Castro y luego su hermano Raúl Castro al frente del país, ha llegado el momento de elegir a los dirigentes políticos que conducirán Cuba los próximos cinco años.

Por ello, la jornada del 11 de marzo adquiere mayor relevancia, pues concluye el segundo mandato de Raúl Castro y, según las disposiciones aprobadas en 2012 por el Partido Comunista de Cuba (PCC), organización rectora de la sociedad caribeña, debe cesar sus funciones como presidente.

Tras 12 años en el poder, luego de sustituir de forma temporal a su hermano, convaleciente en 2006, y asumir oficialmente en 2008, Raúl Castro ha reiterado su determinación de dejar el cargo, pese a que continuará como primer secretario del PCC hasta el 2021.  

El inminente relevo generacional culminará el 19 de abril de 2018, cuando los diputados electos de la Asamblea Nacional determinarán mediante voto directo y secreto, los 31 integrantes del Consejo de Estado, dentro de ellos el nuevo presidente, primer vicepresidente, cinco vicepresidentes, secretario y demás miembros.

Aunque el órgano legislativo supremo de Cuba es la Asamblea Nacional, entre los períodos de sesiones el Consejo de Estado se desempeña como representante de ésta y ejecuta los acuerdos adoptados en los plenarios del parlamento, además de cumplir otras funciones que la Constitución le atribuye.

No obstante, la decisión final de elegir al presidente es potestad de los diputados que resulten elegidos este domingo, al igual que en otras naciones con similar sistema democrático representativo, en Cuba para llegar a ocupar un puesto en el parlamento se debe pasar por un exhaustivo proceso de selección.

El inminente relevo generacional culminará el 19 de abril de 2018, cuando los diputados electos de la Asamblea Nacional determinarán mediante voto directo y secreto, los 31 integrantes del Consejo de Estado, dentro de ellos el nuevo presidente.

Asumir uno de los 605 curules disponibles en la Asamblea Nacional cubana es más que un privilegio, pues el cargo es revocable y no representa ningún beneficio económico, se trata de una responsabilidad contraída con los electores y un compromiso con quienes representan.

De acuerdo con datos oficiales, la relación de los postulantes en esta ocasión revela un promedio de 49 años de edad y del total de propuestas presentadas alrededor de un 41% son negros o mestizos y más el 86% tiene estudios superiores.

También destaca que el 53,6% son mujeres, cifra que convertiría al parlamento cubano en el segundo con mayor representación femenina del mundo, sólo superado por Ruanda.

Estos candidatos son resultado de más de 12.000 propuestas surgidas en reuniones de nominación celebradas en septiembre de 2017 en 45.688 localidades de todo el país, cuando inició la primera etapa del proceso de elecciones generales.  

En esas asambleas, calificadas por las autoridades cubanas como "manifestación genuina de participación ciudadana", los vecinos de cada área propusieron a los delegados a las asambleas municipales (concejales), encargados de representarlos a nivel local y velar por la solución de los problemas más urgentes del territorio.

Dichos delegados fueron electos el 26 de noviembre de 2017 en comicios donde asistieron 7 millones 610.183 electores, lo que representó el 89,02% de las personas habilitadas para ejercer su derecho al voto.  

Una vez establecidas, el pasado 21 de enero sesionaron las 168 asambleas municipales y en ese escenario se nominaron a los candidatos que serán sujetos a la decisión del pueblo este 11 de marzo para seleccionar a los 1.265 delegados a las 15 Asambleas Provinciales.

Asimismo, resultarán los 605 diputados que conformarán en breve la Asamblea Nacional, cuyas propuestas se componen en un 50% por los delegados municipales que eligió el pueblo y la otra mitad de las organizaciones sociales y de masas del país (trabajadores, estudiantes de enseñanza media y superior, organización de mujeres y agricultores).

 

De acuerdo con la Ley Electoral, el Parlamento estará integrado por diputados electos a razón de uno por cada 20.000 habitantes de un municipio, o fracción mayor de 10.000 y en el caso que el número de ciudadanos sea de 30.000 o menos, se eligen dos representantes.

En estos sufragios, el voto de la población es directo, secreto y voluntario, los electores pueden elegir a tantos candidatos como aparezcan relacionados en las correspondientes boletas, así sea por uno, varios o todos los propuestos.

Para las elecciones están dispuestos 24.471 colegios en todo el país, entre los que se incluyen 143 especiales, habilitados en terminales de ómnibus y hospitales.

Los mismos serán conformados por más de 200.000 autoridades electorales, ciudadanos capacitados que voluntariamente aceptaron ejercer esta función y las urnas, como es habitual, serán custodiadas por niños y adolescentes con edades entre 6 y 15 años de edad.

Al finalizar la jornada, el escrutinio es público y cada boleta depositada es abierta ante la presencia de los vecinos y personas interesadas en asistir a ese proceso, en el que se contabiliza la cantidad de votos de cada candidato.

Quienes alcancen más del 50% de respaldo popular, ejercerán su mandato por un periodo de cinco años sin cobrar salario por desempeñar esos cargos que pueden a su vez ser revocados en cualquier momento.

Tienen derecho a ejercer su voto todas las personas mayores de 16 años que residan de manera permanente en Cuba por un período no menor de dos años antes de las elecciones y manifiesten su voluntad de participar mediante la debida inscripción en el Registro de Electores del municipio donde vive.

Los ciudadanos deben también encontrarse en pleno goce de sus derechos políticos y no estar comprendidos en las excepciones previstas en la Constitución y la Ley.  

Dentro de las que se encuentran los incapacitados mentales, los sancionados a privación de libertad y de sus derechos políticos durante el tiempo establecido por los tribunales correspondientes.

El sistema electoral cubano como organización institucional tiene 42 años de vigencia y está regido por la Constitución del 24 de febrero de 1976, así como por la Ley No. 72 del 29 de octubre de 1992, Ley Electoral y el Decreto Ley 248 del 2007 sobre el Registro de Electores.

 

En el país existen dos tipos de elecciones, las parciales que ocurren cada 2 años y medio y se eligen a los delegados a las asambleas municipales, así como los presidentes y vicepresidentes de estas instancias locales encargadas de velar por la gobernanza y desarrollo de cada territorio del país.

Por su parte los sufragios generales tienen lugar cada 5 años y es el momento donde el pueblo vota por los delegados a las asambleas provinciales y los diputados a la Asamblea Nacional, máximo órgano legislativo de Cuba encargado de elegir al presidente y demás integrantes del gobierno en la isla.

En ninguno de estos casos se realizan campañas electorales, pues los candidatos surgen del pueblo en reconocimiento a sus méritos y capacidades.

El actual periodo de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional debía terminar sus funciones el pasado 24 de febrero pero debido a la devastación ocasionada por el huracán Irma (septiembre de 2017), el Parlamento aprobó extender hasta el próximo 19 de abril sus trabajos.

En esa fecha está previsto que, una vez constituida la Asamblea Nacional y recogidas las proposiciones de los 605 diputados, la comisión de candidaturas elabore una propuesta final y la someta a votación para elegir a los 31 integrantes del Consejo de Estado, entre ellos el nuevo presidente de Cuba.