Bogotá. La segunda fuerza guerrillera de Colombia le propuso este miércoles al gobierno pactar un cese al fuego bilateral que permita priorizar la atención a las víctimas por las lluvias que azotan al país sudamericano y que dejan más de 200 muertos y 1,7 millones de damnificados.

Colombia afronta la que el gobierno definió como la peor tragedia por las lluvias en toda la historia que ha provocado inundaciones y deslaves en casi todo el país.

El ELN es la segunda fuerza guerrillera de Colombia y dice contar con unos 5.000 combatientes, pero fuentes de seguridad estiman que sólo son 2.000.

"Ante la magnitud de la tragedia invernal, el ELN le propone al Gobierno Nacional pactar un cese al fuego y las hostilidades de manera bilateral, para darle prioridad a la atención de la tragedia invernal, entre otras urgencias a discutir y acordar", dijo un comunicado del Comando Central del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

El grupo rebelde afirmó que con el pretexto de atender la emergencia invernal las Fuerzas Militares han arreciado sus operaciones agravando aún más la crisis de la población afectada, que vive su drama en medio de la guerra.

Sin reacción inmediata. De inmediato, no se produjo ninguna reacción del gobierno del presidente Juan Manuel Santos, quien cuando asumió el poder el 7 de agosto de este año condicionó cualquier diálogo de paz con la guerrilla a que suspendan sus ataques, liberen a los secuestrados y anuncien su voluntad de deponer las armas.

El ELN es la segunda fuerza guerrillera de Colombia y dice contar con unos 5.000 combatientes, pero fuentes de seguridad estiman que sólo son 2.000.

El grupo, que en sus inicios fue conformado por sacerdotes católicos radicales, tuvo protagonismo en el conflicto interno colombiano en la década de 1990 por sus ataques con explosivos contra la infraestructura petrolera y energética del país.

A finales de esa década también ejecutó varios secuestros masivos para presionar al gobierno del entonces presidente Andrés Pastrana a iniciar un diálogo de paz.

Pero el ELN fue debilitado militarmente por una ofensiva del Ejército y de los escuadrones paramilitares de ultraderecha, a lo que se sumó un enfrentamiento por el control territorial de varias regiones del noreste del país con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

El grupo rebelde mantuvo en Cuba conversaciones de paz con el gobierno del ex presidente Alvaro Uribe, pero se negó a iniciar una negociación que permitiera su desarme y reincorporación a la vida civil.