El embajador paraguayo ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Bernardino Saguier, pidió a los demás miembros del organismo respeto a la soberanía y exigió a los países que “se abstengan a cualquier tipo de injerencia”.

Durante la sesión extraordinaria de la OEA, que se desarrolla en Washington, Saguier hizo una exposición sobre la situación en Paraguay, actualmente cuestionada por algunos sectores de la comunidad internacional luego de la asunción del nuevo gobierno.

El diplomático salió al paso de las críticas hacia el juicio político por el cual Fernando Lugo fue destituido por el Congreso y la posterior asunción de Federico Franco.

Rechazó que el cambio de gobierno haya sido producto de un golpe de Estado y aseguró que se trata de un proceso regulado por la Constitución y reconocido por las autoridades locales.

Recordó el Marzo Paraguayo y el juicio político contra el entonces presidente Raúl Cubas, a quien se le otorgó cinco días para su defensa ante el Congreso.

Señaló que la celeridad en el proceso a Lugo obedeció a evitar nuevos hechos de violencia similares a los registrados en 1999.

Mencionó que Lugo, aunque objetó, manifestó que se sometía al proceso y dejaba el cargo. “El presidente Lugo lo hizo con gran señorío y dijo que se iba con el pecho lleno de felicidad por el apoyo de todos los paraguayos”, refirió.

“Exhortamos a los países hermanos el respeto a la autodeterminación de sus pueblos, exhortamos a la no intervención. Exigimos que se abstengan de cualquier tipo de injerencia atentatoria a la personalidad de nuestro país”, reafirmó Saguier.

El representante paraguayo agradeció el interés de la comunidad internacional a la crisis política interna, pero ratificó que Paraguay es un país “libre y sin tutelaje”.

“Así como el ex presidente Lugo tuvo la legitimidad de los votos, esa misma legitimidad le confiere el voto popular a Federico Franco”, reafirmó al recordar que Franco igualmente fue elegido vicepresidente en las elecciones de 2008.

Indicó que tras el cambio en el Ejecutivo, las instituciones funcionan normalmente en Paraguay.

“A la fecha las actividades se desarrollan con absoluta normalidad y el gobierno de Franco es reconocido y acatado a nivel interno, donde rige la más absoluta tranquilidad”, reafirmó.