Washington. Donald Trump comenzó la serie de actos inaugurales con los que será investido el viernes como el cuadragésimo quinto presidente de Estados Unidos y asumirá la conducción de un país dividido por una dura campaña electoral, adentrándolo en una senda incierta tanto a nivel local como internacional.

Trump y su vicepresidente, Mike Pence, presentarán juramento a las 12.00 hora local (1700 GMT) afuera del Capitolio, en una ceremonia que dirigirá el presidente de la Suprema Corte de Justicia, John Roberts. Se espera que concurran cerca de 900.000 personas, algunas de ellas manifestantes.

"¡Todo empieza hoy!", escribió Trump en Twitter alrededor de las 07:30 hora local. "Nos vemos a las 11:00 para la ceremonia de juramentación. ¡CONTINÚA LA ACCIÓN - EMPIEZA EL TRABAJO!".

El presidente pasó la noche en una residencia de huéspedes oficial cerca de la Casa Blanca y luego asistió a misa en la Iglesia Episcopal de San Juan, a una cuadra. Con un traje oscuro y corbata roja, Trump estaba acompañado por su esposa, Melania, quien lucía un conjunto azul de estilo clásico, y su familia.

La seguridad fue reforzada en los alrededores de la Casa Blanca y el Capitolio. Las calles cercanas al hogar de Trump fueron bloqueadas al tránsito por camiones de recolección de residuos y autobuses vacíos, mientras oficiales controlaban bolsos y carteras a peatones en puestos de seguridad temporales.

Los puntos de control en la Explanada Nacional frente al Capitolio abrieron temprano para comenzar a recibir a los concurrentes, algunos de los cuales llevaban gorras rojas con el eslogan "Devolvamos la Grandeza a Estados Unidos". No podían ingresar con accesorios para tomar "selfies" ni con paraguas, pese a la lluvia.

Una encuesta de ABC News/Washington Post publicada esta semana observó que apenas un 40% de los estadounidenses tienen una opinión favorable de Trump, el porcentaje de aprobación más bajo para un presidente entrante desde el demócrata Jimmy Carter en 1977.

La mayor parte del área estaba en orden, y sólo unos 100 manifestantes gritaban consignas cerca de uno de los puestos de control y unían sus brazos para bloquear el ingreso de personas. Policías antidisturbios los desplazaron a una intersección de calles para habilitar el paso de los asistentes a la ceremonia a los puestos de control.

El presidente dará inicio a su mandato con un discurso que durará aproximadamente 20 minutos y en el que él mismo ha trabajado, con ayuda de sus principales asesores. Será "una declaración muy sincera y muy personal sobre su visión para el país", dijo a medios su portavoz, Sean Spicer.

"Hablará sobre infraestructura y educación, nuestra base industrial", puntualizó Spicer. "Creo que será tanto una agenda como un documento filosófico: una visión de dónde él ve al país, el debido rol del gobierno, el papel de los ciudadanos".

Trabajo por hacer. Trump, de 70 años, entra a la Casa Blanca con trabajo pendiente en la mejora de su imagen.

En el período de transición desde su pasmosa victoria de noviembre, el empresario y ex estrella de la televisión hizo numerosos ataques en Twitter contra sus detractores; tantos que el senador John McCain, compañero en el Partido Republicano, dijo a CNN que Trump parecía querer "enfrentarse a cada molino de viento que pudiera encontrar".

Una encuesta de ABC News/Washington Post publicada esta semana observó que apenas un 40% de los estadounidenses tienen una opinión favorable de Trump, el porcentaje de aprobación más bajo para un presidente entrante desde el demócrata Jimmy Carter en 1977. La misma proporción aprueba el modo en el que el líder manejó la transición.

Su llegada a la Casa Blanca, que los republicanos saludan tras ocho años bajo la dirección del demócrata Barack Obama, genera una serie de preguntas para Estados Unidos, tanto en política exterior como a nivel local.

Trump prometió llevar al país por una senda más proteccionista y ha dicho que impondrá un arancel de 35 por ciento en los productos que empresas nacionales fabrican en el exterior e ingresan a al país.

Por otro lado, el deseo del republicano de una relación más estrecha con el líder ruso Vladimir Putin y sus amenazas de cortar el financiamiento para la OTAN tienen a los aliados de Estados Unidos urgidos por una eventual reducción de la tradicional cobertura de seguridad de ese país.

Las celebraciones por la inauguración de su mandato podrían tener un sesgo más partidista que el usual tras la agresiva campaña de Trump y por las peleas entre él y los demócratas por la promesa del nuevo presidente de revocar muchas de las políticas de Obama, además de sus ataques por Twitter.

Dentro de las cerca de 900.000 personas que se espera acudan a la inauguración habría miles de manifestantes detractores de Trump. Muchos de ellos también marcharán por Washington el sábado en una protesta por los derechos de la mujer y además hay actos en otras ciudades del mundo.