El ministerio de Salud, a propósito del debate de la legalización de la marihuana con fines medicinales, entregó cifras concretas del consumo de dicha sustancia.

La marihuana es la sustancia psicoactiva ilícita más consumida en el país y la que muestra una mayor tendencia de crecimiento.

De acuerdo al ministerio, 11,5% de la población ha probado marihuana alguna vez. La prevalencia es 18% en los hombres y 6% en las mujeres. La cifra de consumo en el último año es del 3,3%.

El total de consumidores de marihuana en el último año, según las últimas cifras disponibles, es de unos 762.000 colombianos.

El grupo entre 18 y 24 tiene un consumo mayor a los demás grupos de edad. Las regiones de mayor consumo son Medellín y su área metropolitana, los tres departamentos del Eje Cafetero, Meta y en menor medida Cali.

De acuerdo con los datos más recientes, de unas 484.109 personas con consumos problemáticos de drogas ilícitas, 91% serían usuarios con abuso y dependencia a la marihuana (439.630).

Estos hechos no implican, que la marihuana genere mayor dependencia de otras drogas ilícitas. Simplemente las mayores prevalencias resultan en mayores números absolutos de consumidores problemáticos.

De acuerdo al informe del ministerio, los adolescentes consumidores de marihuana en Colombia tienen peores desempeños académicos. Sin embargo, esta correlación no implica causalidad. En términos generales, la evidencia que conecta el consumo esporádico de marihuana con el bajo desempeño escolar es tenue.

En el mismo sentido, el ministro Alejandro Gaviria dijo en el Congreso que en muchos aspectos fumar marihuana es más seguro que consumir alcohol.

De hecho, según el ministerio, no hay evidencia definitiva que muestra que la marihuana es una puerta de entrada al consumo de otras sustancias ilícitas.

Algunas cifras, para el caso de Estados Unidos, dan un contexto sobre el consumo: cada año el tabaco mata 44.000 personas antes de tiempo, el alcohol mata a 100.000, todas las drogas ilícitas combinadas 25.000.

El ministro defendió que la mayoría de los estudios sobre la despenalización en EE.UU. han encontrado un impacto nulo o marginal sobre el consumo.

En el caso de Colombia, el único estudio disponible, adelantado por el propio Alejandro Gaviria, tampoco encontró un nexo casual claro entre la sentencia de 1994 d la Corte Constitucional (dosis mínima) y el aumento del consumo.