Quito. Brigadas de rescate encontraron este miércoles los últimos dos cadáveres de los cuatro mineros atrapados tras un derrumbe en un yacimiento de oro en Ecuador, cinco días después de iniciadas las operaciones de rescate.

La desolación entre los rescatistas y los familiares en la mina ubicada en una zona remota de Ecuador contrastó con las escenas de júbilo vividas la semana pasada en Chile, donde 33 mineros fueron rescatados tras pasar más de dos meses bajo tierra.

"El saldo es lamentable. Los cuatro mineros perdieron la vida. Los dos últimos cuerpos fueron recuperados hace pocas horas", dijo el Ministerio de Recursos Naturales No Renovables, en un comunicado.

Dos de los mineros ecuatorianos fueron hallados sin vida el sábado en la mina ubicada en Portovelo, cerca de la frontera con Perú, donde un túnel colapsó el viernes a 150 metros de profundidad.

Los trabajadores fueron aplastados por escombros, lodo y maderas que cayeron en el lugar donde desarrollaban la actividad extractiva.

Pese a las esperanzas de que los dos mineros restantes pudieran estar con vida, ambos fueron encontrados muertos este miércoles, dijeron autoridades de la mina.

"Hemos hecho todo lo humanamente posible", dijo el presidente de Ecuador, Rafael Correa, en el lugar del desastre.

Unos 150 rescatistas habían estado trabajando en la mina Casa Negra -ubicada a unos 400 kilómetros al sur de Quito, en Portovelo, una de las principales zonas auríferas del país- explotada por Minesadco, una compañía local.

En horas de la mañana, los brigadistas encontraron artículos pertenecientes a los dos ecuatorianos, devolviendo la esperanza de hallarlos vivos.

Pero entrada la noche, compañeros de los trabajadores y uniformados de fuerzas especializadas encontraron los cuerpos de los dos trabajadores, uno de ellos "arrimado contra la pared y sin ropa", según Giorgy Ramírez, uno de los mineros que participaban en las tareas de rescate.

En medio de las excavaciones, las brigadas de rescate encontraron dos lámparas de mineros atadas y metidas dentro de una bota, lo que generó expectativas de que habrían sobrevivido encerrados en la profundidad de la mina.

Las lámparas, que se encontraban en poder de los mineros cuando se produjo el derrumbe, se deslizaron en una de las botas hasta el lugar donde se encontraban los rescatistas.

Pero la esperanza se desvaneció con el hallazgo de los dos últimos cadáveres.

Correa prometió, una vez finalizado el rescate, realizar una investigación para establecer las causas del accidente.

Las autoridades han ofrecido mejorar las condiciones laborales de los mineros en el país y ejercer un mayor control en la actividad, que aún es incipiente y está concentrada en la minería a pequeña escala y artesanal.