Caracas. Con su carisma y el bolsillo lleno de recursos, el presidente venezolano, Hugo Chávez, era el estaño que unía a la izquierda de Latinoamérica, pero el cáncer contra el que lucha podría ser una estocada fatal para su proyecto regional "antiimperialista".

"Socialismo del siglo XXI", "revolución bolivariana" o "democracia revolucionaria" son los nombres del modelo amasado por Chávez, que ha logrado que el movimiento gane impulso en la región con cuantiosa asistencia económica y apoyo político a aliados como Cuba, Nicaragua, Ecuador y Bolivia.

Su alternativa al neoliberalismo de Estados Unidos se ganó el amor de los más pobres en Venezuela a fuerza de un postergado gasto social y una actitud paternalista. Pero su país vive polarizado entre la adoración y el odio a su figura.

Gran parte de la clase media, alta y empresarios rechaza el constante intervencionismo estatal de Chávez, el crecimiento del aparato de gobierno y las masivas nacionalizaciones.

Desde incondicionales hasta opositores, los venezolanos quedaron desconcertados cuando anunció hace un mes que sufría de un cáncer que lo obligará a un largo tratamiento, justo en uno de los momentos más duros en sus doce años de gobierno.

Muy a su pesar, el enérgico hombre de 56 años, acostumbrado a gobernar el país petrolero al mínimo detalle, tendrá que bajar el ritmo y adoptar un perfil bajo para cuidar su salud.

"Esto hace que tanto económica como políticamente él se tenga que retraer de ese proyecto latinoamericano, un proyecto que fundamentalmente lo ha hecho Chávez porque ha sido el gran financiador", dijo María Teresa Romero, analista internacional en Caracas, sobre las posibles consecuencias de la enfermedad.

El duro trance personal que significa la enfermedad se suma al reto de lidiar con el descontento de muchos venezolanos tras un año y medio de recesión y una elevada inflación, un repunte en la inseguridad y problemas en los servicios públicos, cuando se acercan las elecciones presidenciales.

Sus opositores han capitalizado el malestar en las más recientes votaciones regionales, y unidos en un frente común buscan derrotar al militar retirado en el 2012.

"El tiene que suplir eso, entonces tiene que (...) recortar el dinero que da afuera y darlo mayormente a una campaña para tratar de, sin su presencia, hacerse presente", dijo Romero.

Oro negro. Montado en un sueño que llama la "patria grande", Chávez no sólo ha usado en su suelo los ingresos petroleros, que son la mayor fuente de divisas de Venezuela.

Los dólares que llegan al país miembro de la OPEP fueron el cemento que fortaleció alianzas ideológicas con los hermanos Fidel y Raúl Castro en Cuba; el presidente boliviano, Evo Morales; el ecuatoriano Rafael Correa y el nicaragüense Daniel Ortega.

Más de una decena de naciones caribeñas también se suman a la lista de beneficiados por Petrocaribe, un acuerdo de cooperación energética creado por Chávez en 2005.

Incluso gobiernos de izquierda más moderada como los de Argentina, Uruguay o Paraguay reciben importaciones de crudo venezolano que pagan en especie, desde granos hasta ganado.

Solamente Cuba, el aliado más cercano a Venezuela, recibió en el 2009 crudo financiado por un valor de unos US$2.145 millones, según la petrolera estatal venezolana Pdvsa.

Pero los esfuerzos regionales de Chávez no se quedan allí.

El venezolano fue motor de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), plataforma de integración formada por Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Ecuador y algunas islas del Caribe, que no termina de tomar vuelo.

Además fue un pilar de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), organismo intergubernamental creado en el 2008 que suma a países no tan cercanos a Caracas como Chile o Colombia.

"Obviamente el que era motor de mucho de esto era Chávez y mientras Chávez tenga menos capacidad y menos fuerza para dedicarse a eso, mucho de eso va a quedar más perdido", dijo el analista Daniel Kerner de la consultora de riesgo Eurasia.

Chávez ha ayudado a sus aliados de América Latina con pactos bilaterales y también comprando productos, como muestra la deficitaria balanza comercial de su país.

Del 2001 al 2010, las importaciones que llegan a Venezuela desde Nicaragua se dispararon más de un 3.000 por ciento y las de Cuba treparon un 900 por ciento, según cálculos de Reuters en base a cifras del International Trade Center de Naciones Unidas y la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Mientras tanto, las de Ecuador se cuadruplicaron y las de Bolivia crecieron un 46 por ciento.

Para Nicaragua, los acuerdos con Venezuela garantizan el desarrollo. El asesor económico de Ortega, Bayardo Arce, aseguró que los pactos siguen pese a la salud de Chávez.

"Los acuerdos internacionales de Venezuela con los países de la región sí se verán afectados (...) y habría que ver qué continuidad y qué sostenibilidad podrían tener estos acuerdos para seguir adelante", dijo Mauro Cerbino, profesor en Quito de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

"Lulismo" por "Chavismo". Chávez venía perdiendo brillo regional tiempo antes de que se conociera su enfermedad, aseguraron especialistas.

Parte fue por la situación económica que hizo retraer el dinero que destinaba a países amigos con la caída de precios del petróleo en el 2009, pero hubo otro culpable: el ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.

La alternativa socialista de moda hoy en Latinoamérica es una más moderada implementada por el brasileño, que combina ortodoxia económica con fuerte acento social y ha cosechado elogios de la izquierda hasta la derecha por sus resultados.

"El tema de que Brasil anduviera bien y que Venezuela anduviera mal claramente no lo ayudó. El ejemplo de Perú es interesante", dijo el analista Kerner.

A la hora de plantear su campaña electoral este año, el actual presidente peruano Ollanta Humala renegó de sus vínculos con Chávez -que le habían costado las elecciones presidenciales del 2006- y dijo que lo asesoraba gente del partido de Lula.

Hace dos años, el izquierdista Mauricio Funes moderó su discurso para llegar a la presidencia de El Salvador y después dio la espalda a Chávez asegurando que no se sumaría al ALBA.

"El 'lulismo' ha dado resultados y creo que poco a poco ha venido debilitando al 'chavismo'", dijo la analista Romero.

"Así como Chávez está enfermo, el 'chavismo' dentro de Venezuela y en la región está enfermo también y puede llegar a terapia intensiva", concluyó.