Al menos cuatro personas murieron y varias más resultaron heridas luego de que fuerzas paramilitares del Gobierno de Daniel Ortega atacaran la madrugada de este martes a grupos de autoconvocados en la ciudad de Jinotega, en el norte de Nicaragua. Entre las víctimas fatales hay un niño, informó Vilma Núñez, presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), una organización no gubernamental.

Según los primeros reportes recibidos por el Cenidh, grupos desconocidos fuertemente armados atacaron a pobladores civiles. "La represión se ha endurecido, se ha vuelto más perversa y selectiva. Están buscando diezmar a todas las ciudades", afirmó Núñez. La Policía, en tanto, informó que hubo un enfrentamiento en Jinotega donde murieron tres civiles y cinco policías resultaron heridos. La prensa local habla de 21 lesionados.

Según las fuerzas de seguridad, el suceso se registró a las 05.30 hora local en el barrio Sandino, municipio de Jinotega, cuando los agentes realizaban labores de restablecimiento de la libre circulación en ese lugar, "que estaba secuestrado por grupos de terroristas". Agrega el texto que allí se cometían "asaltos, lesiones, extorsiones, amenazando a personas y propietarios de negocios, causando terror y zozobra en los habitantes".

Denuncian secuestro. De acuerdo con los autoconvocados, el ataque lanzado por fuerzas combinadas del Gobierno, integradas por policías, antimotines, parapoliciales y paramilitares, duró al menos ocho horas. En su cuenta de Twitter, el obispo de Managua, monseñor Silvio Báez, publicó una fotografía del obispo de Jinotega, Carlos Herrera, dando consuelo a la familia de uno de los muertos. "Mi solidaridad y oraciones por mi hermano obispo y por tantas familias que sufren allí", tuiteó Báez.

En las últimas horas se conoció también el asesinato de una estudiante brasileña de 31 años por presuntos paramilitares que dispararon contra su vehículo la noche del lunes en un barrio residencial de Managua. Brasil exigió "castigo” para los responsables del crimen.

En tanto, el Cenidh también denunció el secuestro del alcalde de Mulukukú, Apolonio Fargas, del Partido Liberal Constitucionalista (PLC, derecha), quien "fue detenido ilegalmente por paramilitares y policías, en horas de la mañana, ingresando a la alcaldía y violando la Ley de Autonomía Municipal", comunicó el PLC. La crisis nicaragüense comenzó en abril y hasta la fecha ha dejado entre 270 y 350 muertos, según distintas organizaciones, aunque el Gobierno solo reconoce 49 fallecidos.

En las últimas horas se conoció también el asesinato de una estudiante brasileña de 31 años por presuntos paramilitares que dispararon contra su vehículo la noche del lunes en un barrio residencial de Managua. Brasil exigió "castigo” para los responsables del crimen.