Lima. Llega a una reñida elección con un legado que despierta tanto amor como odio en Perú, sin embargo, Keiko Fujimori confía en que se sentará en el sillón presidencial ocupado hace una década por su padre.

Además busca convertirse en la primera mujer que dirija las riendas de Perú y, tras el triunfo de Dilma Rousseff en Brasil, es la segunda fémina en tener la oportunidad de gobernar un país latinoamericano en menos de seis meses.

A días del comicio del 10 de abril, en el que según sondeos ningún candidato lograría los votos requeridos para ganar la presidencia, Fujimori es vista como la aspirante más probable a disputar una segunda vuelta electoral el 5 de junio con el favorito, el nacionalista Ollanta Humala.

Pero no debe bajar la guardia porque le siguen muy de cerca el ex presidente Alejandro Toledo y el ex ministro de Economía Pedro Pablo Kuczynski y todos están luchando por seducir a contrarreloj a los cientos de peruanos que deciden su voto el mismo día de la elección.

Si es elegida, la legisladora de 35 años tendrá que liderar uno de los países que más crece en el mundo y buscará repetir los aciertos y a la vez evitar los errores de su padre, el ex presidente peruano Alberto Fujimori, actualmente preso por delitos de lesa humanidad.

Aunque es de actuar y hablar pausado, desde joven ha debido defender con uñas y dientes esa herencia política.

Muchos agradecen a Alberto Fujimori el haber combatido a las guerrillas izquierdistas que asolaron a Perú en las décadas de 1980 y 1990, al igual que una profunda crisis económica.

Al mismo tiempo, otros no perdonan los abusos a los derechos humanos cometidos durante su gobierno ni su renuncia vía fax desde Japón, cuando se vio acorralado por el peor escándalo de corrupción en la historia peruana.

Pese a los pasivos dejados por el gobierno de su padre, la legisladora suele evocar en los mítines su sangre "fujimorista", en muchas ocasiones animada por los eufóricos gritos "Chino, Chino" de sus simpatizantes, un apodo que le ponen a Alberto Fujimori por sus rasgos físicos achinados que también heredó su hija.

Metódica al igual que él, en sus eventos no se despega de una pequeña libreta en la que hace anotaciones antes de hablar.

Y a los dardos de sus contendientes responde estoica: "Soy Keiko Fujimori, hija de Alberto Fujimori y Susana Higuchi, a mucha honra".

"Yo gobernaré". Algunos dicen que Alberto Fujimori será quien gobierne en la sombra si su hija gana la presidencia.

Otros le critican su juventud -sería la presidenta más joven que ha tenido el país-, partiendo de que el actual mandatario, Alan García, tuvo a los 35 años un gobierno nefasto que fue sucedido precisamente por el de Fujimori.

Pero la candidata por el partido Fuerza 2011 ha buscado con aplomo y seguridad aplacar esos temores.

"Si soy elegida presidenta del Perú, las decisiones las voy a tomar yo", dijo en una entrevista con Reuters.

"Tuve opiniones discrepantes cuando a los 24 años yo estuve en contra de la tercera reelección y firmé el referéndum. Yo solicité a mi padre que no renunciara en Japón y me quedé en el Perú", afirmó.

La congresista, madre de dos niñas pequeñas, también ha descartado indultar a su padre, pese a que cuando fue condenado en 2009 dijo que podría hacerlo.

Bonanza para todos. Más bien ha centrado su plan de gobierno en mantener el crecimiento y llevar la bonanza económica a los pobres de los Andes, la selva y el desierto de Perú, país que registra tasas de expansión similares a las asiáticas pero tiene a un tercio de la población viviendo en la pobreza.

De ojos ajados por su descendencia japonesa, Fujimori ha estado involucrada en la política desde joven.

Primero acompañó a su padre en sus giras proselitistas por el país cuando éste era un desconocido que se enfrentaba al escritor Mario Vargas Llosa en la elección de 1990.

Después como primera dama cuando se separaron sus padres.

"Recuerdo haber ayudado a mi padre a recolectar firmas para poder formar el partido Cambio 90 (...), lo acompañé en sus dos últimos mítines de cierre de campaña en Arequipa y Cusco, así que participé activamente a pesar de que tenía sólo 14 años", recordó.

Tras concluir una maestría en administración de empresas en la universidad de Columbia en Estados Unidos, regresó a Perú y en 2006 fue electa congresista.