El Gobierno brasileño aprobó este miércoles el envío de tropas federales al estado de Maranhao, en el noreste del país, para combatir una ola de atentados ordenada al parecer desde las prisiones, informaron fuentes oficiales.

La decisión fue publicada en el Diario Oficial y establece que los soldados de la Fuerza Nacional de Seguridad, cuyo número no se especifica, permanecerán en Maranhao durante al menos 30 días, lo que supone que reforzarán la seguridad durante las elecciones presidenciales del 5 de octubre próximo.

El ministerio de Justicia indicó que las tropas serán desplegadas en la ciudad de Sao Luis, donde entre el sábado y el lunes pasados hubo numerosos atentados que, según las autoridades, ordenaron las bandas que operan en el penal de Pedrinhas, uno de los más violentos del país.

En dos días, de acuerdo a la policía de Sao Luis, los supuestos cómplices de los presos en las calles incendiaron al menos nueve autobuses de transporte público y otros ocho vehículos, sin que se registraran víctimas.

Las autoridades sostienen que los atentados siguieron a la adopción de diversas medidas para reforzar el control del penal, que registra elevados índices de violencia.

Según datos oficiales, en esa cárcel ha habido 75 asesinatos de internos desde enero de 2013, de los cuales 17 fueron en lo que va de este año y el último este mismo mes.

A fines del año pasado, varios presos fueron decapitados en el interior de Pedrinhas en una masacre que fue filmada por reclusos y cuyas imágenes fueron divulgadas en internet por los propios asesinos.

En las últimas semanas, se han registrado diversas rebeliones en Pedrinhas y en medio de una de ellas unos cuarenta presos lograron huir saltando los muros de la prisión.

Las investigaciones iniciadas por las autoridades para intentar imponer orden llevaron a la detención de Claudio Barcelos, director de una de las unidades del complejo carcelario, quien fue acusado de facilitar las fugas de presos.