Madrid. Unos 650 periodistas de 80 medios nacionales e internacionales seguirán el lunes por la noche el debate entre los dos únicos candidatos con posibilidades de llegar a la presidencia del Gobierno, pero pese a la expectación, es poco probable que el cara a cara provoque grandes cambios en el resultado de unas elecciones que parecen ya decididas, según analistas.

El presidente del Partido Popular y líder de la oposición, Mariano Rajoy, se medirá al candidato del Partido Socialista, el ex vicepresidente y ex ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba, con el viento a favor, después de que la última encuesta del CIS augurara una holgada mayoría absoluta para la formación de centroderecha en las elecciones del 20 de noviembre.

Además, el formato del debate, con los temas cerrados y los tiempos más que medidos, elimina las posibilidades de que los candidatos, ambos políticos veteranos, cometan grandes errores que les hagan perder muchos votos, según expertos, en una campaña muy marcada por una crisis económica que ha disparado las cifras del paro y ha hundido la popularidad de los socialistas.

"Puede mover (las encuestas) un poco, muy poco entre los indecisos, pero no en los grandes números, entre otras cosas porque la estructura del debate no permite 'grandes meteduras de pata' y porque los contendientes no pueden arriesgar", dijo Ander Gurrutxaga, catedrático de Sociología de la Universidad del País Vasco, a Reuters.

El único debate de la campaña entre los dos candidatos a La Moncloa se celebrará en la Academia de Televisión, que cederá su señal a los canales que quieran emitirlo en directo, algo que harán cuatro cadenas nacionales - TVE, Antena 3, Cuatro y La Sexta - y una italiana - Sky TG 24. El cara a cara también se podrá ver en Internet, ya que se emitirá entre otras páginas web por el canal de YouTube dedicado a las elecciones españolas.

"Este cara a cara va a poder ser visto prácticamente en cualquier punto del planeta", dijo la portavoz de la Academia, Concha García Campoy.

El moderador del debate será el periodista Manuel Campo Vidal, presidente de la Academia de Televisión y ya veterano en este tipo de cara a cara políticos, y la medición de los tiempos de cada intervención la realizarán dos cronometradores de la Federación Española de Baloncesto.

Campo Vidal confirmó que es el debate que más expectación internacional había despertado hasta ahora en la historia de la política española, pese a que la magnitud de la brecha entre ambos partidos que dan las encuestas - de hasta 16,7 puntos a favor del PP según el último estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas - no hace prever que sea decisivo para las elecciones.

Debate "encorsetado". "Va a ser difícil (que mueva sondeos) aparte porque son tan encorsetados los debates que no dejan oportunidad ni para el lucimiento", dijo Juan Pablo Ferrándiz, director de estudios de la encuestadora Metroscopia.

"Los debates más bien te pueden hacer perder votos, pero en este caso Rajoy tiene una posición muy cómoda", añadió Ferrándiz a Reuters, explicando que lo que preocupa a los ciudadanos es la situación económica, y el paso de Rubalcaba por un Gobierno desprestigiado en este campo beneficia al líder del PP.

El candidato socialista reiterará previsiblemente el mensaje de que el PP recortará en servicios públicos básicos como educación y sanidad, mientras que su rival de centroderecha abogará por salir de la crisis con austeridad y recriminará la gestión económica realizada por el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, que pese a su agenda de inicio de legislatura acabó adoptando impopulares medidas para recortar el déficit público.

Según Fernando Vallespín, ex director del CIS y catedrático de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid, el hecho de que el debate se celebre además casi recién comenzada la campaña, y cuando quedan aún dos semanas para las elecciones, hará que sea olvidado pronto.

"Se juega mucho más Rubalcaba que Rajoy. A Rajoy (le basta) con mantener un poco el tipo, aunque digamos que por los puntos haya perdido el debate. No va tener mucho efecto", afirmó a Reuters.