Madrid. El presidente en funciones del Gobierno español, Mariano Rajoy, fracasó el viernes en su segundo intento de ganar la confianza del Parlamento para liderar el Ejecutivo, con lo que aumenta la probabilidad de que España deba celebrar una nueva elección, la tercera en un año.

Tras comicios en diciembre y junio que no arrojaron un resultado concluyente, el callejón sin salida al que arribaron las negociaciones entre partidos ha dejado a España sin gobierno por ocho meses, lo que representa una amenaza para la recuperación económica y congelando los planes de gasto.

Rajoy, líder del centroderechista Partido Popular, había fracasado el miércoles en su primer intento de obtener un segundo mandato al frente del Gobierno español, cuando quedó a seis votos de los 176 que necesitaba para una mayoría absoluta en una asamblea de 350 escaños.

En la votación del viernes necesitaba solo 11 abstenciones para obtener una mayoría simple y formar un Gobierno encabezado por el PP pero, como se esperaba, los mismos 180 miembros del parlamento que lo rechazaron el miércoles repitieron sus votos.

La agrupación liberal Ciudadanos votó en favor de Rajoy, así como un pequeño partido de las Islas Canarias. Los socialistas, la coalición anti austeridad Unidos Podemos y los partidos regionales del País Vasco y de Cataluña votaron contra él.

El PP de Rajoy y los partidos de la oposición tienen ahora hasta el 31 de octubre para llegar a un acuerdo antes de que se convoque automáticamente otra elección. Bajo los plazos impuestos por la ley española, los nuevos comicios podrían celebrarse en Navidad.

Rajoy dijo en un discurso antes de la votación del viernes que una elección en diciembre podría ser muy tardía para diseñar el presupuesto del año próximo o reparar los daños provocados al crecimiento económico.

"No tener Gobierno tiene un costo alto y todos los españoles tendremos que pagarlo", dijo.

Tras el fracaso de Rajoy en ambas votaciones, el foco pasa a a las elecciones regionales del 25 de septiembre en País Vasco y en Galicia. Para varios analistas es improbable que haya algún acuerdo antes de esas elecciones.

La retórica antiregionalista de Rajoy ha dañado su relación con los partidos vascos y catalanes, que tradicionalmente ayudaron a respaldar a gobiernos en minoría a nivel nacional.

Pero dependiendo de los resultados de los comicios vascos el PP podría tratar de obtener apoyo del Partido Nacionalista Vasco, un pequeño partido conservador, para otro voto de confianza en el Parlamento a cambio de ayudarlo a gobernar a nivel regional.