España. Cientos de miles de personas se manifestaron este martes en las calles de unas 80 ciudades de España y convirtieron la marcha del Día Internacional del Trabajador en un contundente rechazo al ajuste fondomonetarista y la reforma laboral de Mariano Rajoy.

Las dos grandes centrales obreras del país, Comisiones Obreras (CC.OO) y Unión General de Trabajadores (UGT), dijeron que más de un millón de personas participaron de las marchas que llevaron como lema común: “Quieren acabar con todo. Trabajo, Dignidad, Derechos”.

Las manifestaciones fueron menos masivas que las últimas protestas contra la reforma laboral y de los recortes de Rajoy, pero superaron a las marchas del 1 de Mayo de los años precedentes tanto en Madrid como en Barcelona, Valencia, Sevilla, Santiago de Compostela y Bilbao, que fueron algunas de las más importantes.

El hito más reciente de las protestas contra el gobierno del Partido Popular (PP) fue la huelga general del 29 de marzo contra la reforma laboral aprobada por decreto, que abarata y facilita el despido, y que no impidió que el número de desocupados siga aumentando.

Con el plan económico de Rajoy, centrado en el ajuste y reformas neoliberales, la situación económica lejos de mejorar continuó empeorando, y en el primer trimestre del año España volvió a la recesión y el desempleo batió un nuevo récord histórico, 5,6 millones de personas, el 24,44% de la población activa.

Ante este panorama, las centrales obreras, que también luchan contra su propio desprestigio frente a los ciudadanos, y los movimientos de la llamada “izquierda plural”, convirtieron el 1 de Mayo un nuevo capítulo del pulso con el gobierno para forzar un cambio de rumbo.

“El gobierno no va a callarnos, aunque quieran “imponer la ley del silencio, seguiremos manifestándonos hasta que esto cambie”, afirmó el líder de UGT, Cándido Méndez, al cierre de la marcha de Madrid, la más multitudinaria junto con la de Barcelona.

Méndez acusó a Rajoy de “despreciar” el diálogo con los sindicatos y de "imponer una revolución ultraliberal en los derechos sociales y una ultraconservadora en los derechos civiles".

"Nosotros procuraremos impedirlo", remarcó.

Ignacio Fernández Toxo, líder de CC.OO advirtió -por su parte- que el gobierno del PP quiere “un país resignado”, pero “no lo va a conseguir ni modificando el código penal ni el derecho a huelga”.

“La ciudadanía de este país tiene cada vez más conciencia de lo que está sucediendo”, sostuvo.

“Tenemos que impedir que se consolide la reforma laboral” agregó, tras advertir que no se puede descartar que durante el gobierno de Rajoy el número de desocupados supere la “barrera dramática” de los 6 millones.

“Esta reforma no va a presidir las relaciones laborales para siempre. Saldremos a la calle hasta que el estado de cosas cambie en nuestro país”, prometió.

Asimismo, Toxo denunció que la derecha utiliza la crisis “como una oportunidad para provocar una involución en los derechos y garantías sociales”.

“Es una coartada, buscan recomponer la tasa de beneficios del capital” dijo, y aseguró que “hay una alternativa”.

La marcha de Madrid, que según los sindicatos reunió a unas 100.000 personas, contó con la participación de la Plataforma de Defensa del Estado de Bienestar y los Servicios Públicos, que agrupa a 50 asociaciones, y de los sindicatos anarquistas CGT y CNT.

“Recuperemos el 1° de Mayo cuando nos roban derechos laborales y sociales. Somos más que los especuladores que han secuestrado la democracia”, dijo el líder de Izquierda Unida (IU), Cayo Lara, al inicio de la manifestación de la capital.

En Barcelona, donde los ajustes del gobierno del PP se sumaron a los fuertes recortes aprobados por el gobierno nacionalista de Convergencia i Unio (CiU), el 1 de Mayo dobló en participación a los años anteriores.

Según los sindicatos, la participación fue de 100.000 personas, mientras la policía rebajó la cifra a 15.000 personas.

La protesta de la ciudad condal estuvo marcada por fuertes medidas de seguridad, ya que Barcelona se encuentra blindada por una reunión del Banco Central Europeo (BCE) que tendrá lugar el jueves, y por la masiva presencia de la “izquierda plural”, entre ellos los activos veteranos militantes comunistas y anarquistas catalanes.

Los manifestantes clamaron contra los recortes sociales y civiles y reclamaron la liberación de las personas que fueron detenidas de forma preventiva de cara a la reunión del BCE por su supuesta vinculación con episodios violentos ocurridos durante la huelga general del 29 de marzo.

“Este es el franquismo pero sin Franco” afirmaba Juan, un octogenario militante del partido comunista PSUC.