Santiago. Un grupo de ciudadanos españoles radicados en Chile están preparando una serie de manifestaciones en apoyo a las movilizaciones que sus compatriotas están realizando en su país en reclamo por la alta cesantía y demandas de mejoras al sistema político, previo a las elecciones de autoridades locales que se realizarán este domingo.

"A raiz de los movimientos reivindicativos iniciados en España previos a las elecciones del 22M y en protesta por el actual sistema político, queremos unirnos desde Santiago de Chile a la ola de manifestaciones que están llevando a cabo Españoles en todo el mundo", dice un mensaje colgado en la cuenta de Facebook de un ciudadano español radicado en Chile.

Se espera que este sábado a las 12.00 horas de Chile se reúna un grupo de españoles frente a las instalaciones del consulado ibérico en el país sudamericano, mientras que otros países de Latinoamérica también evalúan movilizaciones.

De hecho, en México los españoles también se están movilizando y ya convocaron para este sábado desde las 12.00 horas local a sus compatriotas a las afueras de su embajada en Ciudad de México a una manifestación.

"Somos personas normales y corrientes. Somos como tú: gente que se levanta por las mañanas para estudiar, para trabajar o para buscar trabajo, gente que tiene familia y amigos. Gente que trabaja duro todos los días para vivir y dar un futuro mejor a los que nos rodean. Y que además, en muchos casos, hemos tenido que salir de nuestro país en busca de oportunidades laborales, ya que en España no hay", dice un comunicado de los convocantes.

Noticias en Twitter sobre las manifestaciones de los españoles radicados en Latinoamérica, se pueden seguir en #Spanish revolution y #acampadamex.

En tanto, en España decenas de miles de personas protestaban este viernes, por sexto día, contra el desempleo, mientras el gobierno evaluaba cómo calmar la furia que desató una prohibición de la autoridad electoral de concentraciones el fin de semana por los comicios autonómicos y municipales.

El inédito movimiento de protesta de "los indignados", formado principalmente por jóvenes descontento con la clase política, el desempleo y las medidas de austeridad, comenzó este domingo en la Puerta del Sol de Madrid y se han extendido a la plaza de Cataluña en Barcelona y a otras ciudades.

La Junta Electoral Central decidió este jueves por la noche prohibir las concentraciones y reuniones desde este sábado, el día previo a las elecciones en las cuales alrededor de 34,6 millones de españoles votarán por 8.116 alcaldes y concejales y por las autoridades de 13 de las 17 comunidades autónomas, así como en Ceuta y Melilla.

En esos comicios se espera que el Partido Socialista Español (PSOE) reciba un fuerte castigo, a un año de las elecciones generales, por las medidas de austeridad que ha aplicado para contener el déficit.

El presidente gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero -que ha fallado en contener el alto desempleo que afecta a uno de cada cinco trabajadores siendo el más elevado dentro de la Unión Europea (UE)-, dejó abierta la posibilidad de no cumplir con la prohibición contra las concentraciones.

"La impaciencia está ahí, la entiendo, pero estamos en el camino de las reformas, vamos a mejorar", dijo Zapatero en una entrevista en la cadena SER.

En cuanto a la decisión del organismo electoral, respondió: "esperaremos a estudiar los acontecimientos mañana, pero se actuará bien, de manera inteligente, se garantizarán todos los derechos y se garantizará una jornada de reflexión".

Las fuerzas de seguridad serían las encargadas de disolver las concentraciones, que el organismo electoral ha determinado que van contra el derecho a un proceso electoral "limpio y en igualdad".

La Junta Electoral manifestó en su resolución que el derecho de reunión tiene limitaciones en "un proceso electoral limpio, transparente, objetivo y en condiciones de igualdad para todos".

"No nos respetan". Mientras, en una soleada Puerta del Sol, centenares de manifestantes se mezclaban con turistas y curiosos que fotografiaban los mensajes que cuelgan de las cabinas telefónicas, los kioscos e incluso de la cúpula acristalada de la nueva boca del metro situada en el centro de la plaza.

Una fotografía del líder nazi Heinrich Himmler con unas orejas de Mickey Mouse colgaba sobre un cartel publicitario con un lema: "no nos representan".

"El sábado vamos a hacer una jornada de reflexión. No vamos a congregar ni manifestar, pero seguimos acampados aquí", dijo a Reuters Hernán, que no quiso dar su apellido y se identificó como uno de los portavoces.

Junto a la emblemática estatua del oso y el madroño, al que han anudado la bandera arcoiris al cuello, se celebraba una asamblea en la que decidirían formalmente la continuación de la protesta.

"Esto es un congreso democrático de gente que necesita ver cambios", agregó Hernán.

Este movimiento, que comenzó con una manifestación convocada en las redes sociales, es inédito en España y está protagonizado sobre todo por los jóvenes, que padecen un desempleo superior al 40%.

Sus reivindicaciones son tan heterogéneas como sus componentes y van desde protestar por el dominio de los dos grandes partidos, el conservador Partido Popular (PP) y el PSOE, hasta pedir la reforma de la ley electoral.

Además se escuchan propuestas como la prohibición de rescates económicos a los bancos o la aplicación de una tasa a las transacciones internacionales.

"No pueden permitir que nos desalojen. Los políticos no lo dejarán pasar, por las elecciones, no van a quedar mal", afirmó Virginia Braojos, una técnico logística de 32 años, en la céntrica plaza de Madrid.

El PP, que se espera gane las elecciones municipales del domingo y arrebate al PSOE algunos de sus feudos autonómicos más importantes, pidió que se cumpla la resolución de la Junta Electoral Central. El PP es también el favorito en los sondeos de cara a las elecciones del próximo año.

"Espero que la gente cumpla la ley y no se produzca ninguna manifestación contraria a la ley vigente", dijo su líder, Mariano Rajoy, en Onda Cero.

El aspirante del partido de centroderecha a la presidencia para el 2012 -que aún no tiene rival puesto que el PSOE no ha elegido al sustituto de Zapatero- afirmó que comparte algunas de las reivindicaciones de los manifestantes, pero otras no, y no quiso pronunciarse sobre si deben ser o no desalojados.