El conservador partido de la canciller alemana, Angela Merkel, sufrió una aplastante derrota el domingo en unas elecciones en el estado más poblado de ese país, un resultado que podría aumentar los ataques de la oposición de izquierda contra sus políticas europeas de austeridad.

Las elecciones en Renania del Norte-Westfalia, un estado del oeste de Alemania con una población mayor que la de Holanda y con una economía del tamaño de Turquía, se llevó a cabo 18 meses antes de una elección nacional en la que se espera que Merkel tenga muchos problemas para lograr un tercer mandato.

Merkel sigue siendo popular en el país por su manejo de la crisis de deuda de la zona euro, pero la magnitud de la derrota de su partido representa un duro golpe que podría inclinar el panorama político alemán y dejarla más vulnerable a los críticos internos.

Según las primeras proyecciones, el Partido Socialdemócrata (SPD) de centroizquierda logró el 38,8% de los votos, los suficientes como para formar una mayoría estable con los Verdes, que consiguieron un 12,2%.

Los dos partidos de izquierda habían formado un gobierno de minoría frágil durante los últimos dos años liderado por Hannelore Kraft, cuya victoria el domingo podría hacerlo ganar notoriedad a nivel nacional.

La Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Merkel vio caer su apoyo a un 25,8%, frente al casi 35% del 2010, en su peor resultado en el Estado desde la Segunda Guerra Mundial.

"Esta no es una buena noche para Merkel", dijo Gero Neugebauer, un politólogo de la Universidad Libre de Berlín.

"El SPD se ve reforzado en esta elección", agregó.

El golpe se produce sólo dos días antes de que el nuevo presidente de Francia, el socialista Francois Hollande, tiene previsto visitar Berlín. Se espera que durante la cita, el mandatario galo presione a Merkel para que abandone la austeridad y le dé un mayor énfasis a las medidas orientadas al crecimiento en Europa.

Otros países grandes de Europa, como Italia, también quieren que Merkel adopte un enfoque más equilibrado en la crisis de deuda, y las elecciones en Grecia la semana pasada mostraron la resistencia masiva a la austeridad.