Washington. Estados Unidos condenó este martes el ataque de artillería de Corea del Norte contra una isla surcoreana, pero dijo que era muy pronto para discutir formas en que el Ejército podría disuadir al aislado Estado de llevar a cabo otro ataque.

Corea del Norte disparó decenas de proyectiles de artillería a las islas en uno de los bombardeos más fuertes contra el Sur desde que finalizó la Guerra de Corea en 1953, aumentando las crecientes tensiones en la dividida península.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a quien despertaron a las 03:55 de la madrugada para una reunión de emergencia, según la Casa Blanca estaba indignado por el ataque. El mandatario hablará con el presidente surcoreano, Lee Myung-bak, dijo el portavoz Bill Burton.

"Corea del Norte tiene un patrón de hacer cosas provocativas. Se trata de un acto especialmente indignante", dijo Burton a periodistas a bordo del Air Force One mientras Obama se dirigía a Indiana a visitar una fábrica de autos.

Después del incidente armado que protagonizaron las dos Coreas, el gobierno de EE.UU. condenó la acción del gobierno comunista.

A través de un comunicado, el vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs, señaló que “los EE.UU. condenan fuertemente este ataque y llaman a Corea del Norte a detener su acción beligerante ya respetar en su totalidad los términos del Acuerdo de Armisticio (de 1953)", informó BBC Mundo.

Añadió que el país está "firmemente comprometido con la defensa de nuestro aliado, la República de Corea, y a mantener la paz y estabilidad en la región".

Evaluando la situación. No estaba claro cómo podría responder Estados Unidos, ya que tiene 28.000 efectivos en Corea del Sur. Después de responsabilizar al Norte por hundir un buque de guerra surcoreano en marzo, intensificó los ejercicios militares conjuntos con Seúl, pero se abstuvo de tomar represalias.

No se estaba considerando ningún elemento inmediato de disuasión.

"En este momento es muy pronto. Esto ocurrió hace algunas horas, así que no diría que estamos evaluando algo en particular en este punto", dijo el coronel Dave Lapan, portavoz del Pentágono, cuando se le preguntó si el ejército estaba preparando formas de disuadir al Norte.

"Aún estamos evaluando la situación y hablando con nuestros aliados. Pero no diría que se ha iniciado algo como resultado del incidente", agregó.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, quien fue informado del incidente durante la noche, tiene previsto también hablar con su homólogo de Corea del Sur este martes. No hubo fuerzas estadounidenses que participaran de la respuesta al ataque.

Stephen Bosworth, el enviado estadounidense a Corea del Norte quien se encontraba en Pekín por negociaciones, dijo que todos las partes involucradas coincidieron en que sera necesaria la moderación.

"Les expresé mi deseo de que todos los lados sean moderados y coincidimos en ello", comentó.

El líder republicano del Senado, Mitch McConnell, pidió a vecinos de Corea del Norte que se unan para condenar el ataque, que causó la muerte de dos soldados surcoreanos e hirió a otros 17. Tres civiles también resultaron heridos.

Al ser consultado por los motivos de Corea del Norte para el ataque, el secretario de prensa del Pentágono, Geoff Morrell, dijo: "no lo se. Este es un gobierno extremadamente impredecible y hace cosas que uno no podría haber previsto en un mundo racional".

Morrell también pareció minimizar la posibilidad de más sanciones. "Es difícil aplicar más sanciones sobre el Norte de las que ya tiene", dijo al canal de televisión MSNBC.

* Con información de Reuters.