Seúl. Los ejércitos de Estados Unidos y Corea del Sur iniciaron grandes ejercicios el domingo para destacar su capacidad de disuasión contra Corea del Norte, luego de acusar al estado comunista de hundir una corbeta de guerra.

Pyongyang advirtió que el ejercicio había lanzado a la península al borde de la guerra.

Naves de la Armada de Estados Unidos, con el portaviones de energía nuclear USS George Washington, comenzaron los ejercicios al zarpar desde los puertos surcoreanos en los que habían atracado la semana pasada en una muestra de fuerza que coincidió con una reunión de alto nivel entre ambos aliados.

Corea del Norte llevó las tensiones a nuevos máximos luego de que un equipo de investigadores, liderados por el Ejército de Corea del Sur, acusó a Pyongyang de ser responsables del ataque con torpedos que hundió en marzo a la corbeta Cheonan, matando a 46 hombres.

Estados Unidos anunció nuevas sanciones contra Corea del Norte la semana pasada, congelando los activos de los líderes de Pyongyang que dijo que fueron obtenidos a través de actividades ilícitas y recortando su flujo de efectivo. Las medidas también prohibirían los viajes de ciertas personas.

China había objetado los ejercicios.

Pekín criticó el ingreso de equipamiento militar de gran escala en el Mar Amarillo, frente a la costa oeste de la Península de Corea, lo que motivó el traslado de la mayor parte de los ejercicios a zonas frente a la costa este.

El sábado, la poderosa Comisión de Defensa Nacional de Corea del Norte prometió lanzar una "guerra santa" contra Estados Unidos y Corea del Sur en "cualquier momento necesario", como respuesta a los ejercicios, a los que criticó como "irresponsables".

Barcos y aviones.  Los ejercicios involucran a más de 200 aviones, incluido el caza F-22 Raptor y tres destructores, incluido el USS John S. McCain, parte del grupo de asalto del USS George Washington de 97.000 toneladas.

Cuatro oficiales militares japoneses estarán a bordo del portaviones para observar los ejercicios.

Pyongyang frecuentemente ha expresado su ira en el pasado cuando los aliados Corea del Sur y Estados Unidos han realizado ejercicios.

Pero funcionarios estadounidenses dicen que es posible que existan nuevas provocaciones en los próximos meses, especialmente debido a que Corea del Norte intenta ganar fuerza política para la sucesión del líder Kim Jong-il, quien se espera entregue el poder a su hijo menor.

Corea del Norte ha pedido que se reanuden las negociaciones de desarme nuclear a seis bandas que había boicoteado desde fines del 2008, una medida que analistas dicen fue un intento por dejar atrás el incidente del Cheonan y conseguir una ayuda lucrativa a través de negociaciones con Corea del Sur, Estados Unidos, Japón, Rusia y China.

El sábado, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Corea del Norte dijo que estaba listo para dialogar, pero prometió responder con fuerza si debía hacerlo. "Nosotros no somos quienes deberían estar sorprendidos por amenazas militares ni sanciones", dijo un portavoz del ministerio.