Bogotá. Como nunca antes en Colombia, el proceso electoral de 2010 se ha caracterizado por una serie de sucesos que lo convierten en uno de los más sui géneris de la historia reciente del país.

Para empezar, sólo hasta el pasado 26 de febrero se inició en firme la campaña, pues ese día la Corte Constitucional falló en contra de la realización de un referendo que pretendía consultarles a los ciudadanos si estarían de acuerdo con una segunda reelección del presidente Álvaro Uribe.

Tanto analistas como dirigentes políticos coinciden en afirmar que ese fue el momento cuando los candidatos destaparon sus cartas e iniciaron la campaña realmente.

Es el caso del presidente del Partido Conservador, Fernando Aaraújo: “La opinión pública estuvo muy pendiente de la posible reelección del Presidente y sólo cuando el referendo se cayó la gente comenzó realmente a buscar opciones. Eso hizo que las campañas fueran muy cortas, esto hizo difícil las campañas internas de los partidos”.

Santos, el gran beneficiado. Sin lugar a dudas, el más beneficiado con la decisión del tribunal fue el ex ministro Juan Manuel Santos, quien había advertido que en caso de que se le cerrara a Uribe la posibilidad de reelegirse, él retomaría sus banderas.

Tras pocas horas cumplió su palabra y se presentó oficialmente como candidato presidencial del Partido de la U.

A partir de ahí estructuró una maratónica campaña presidencial de dos meses y medio que le permitió obtener el 46,5% de los votos en la primera vuelta presidencial y que hoy lo tienen ad portas de convertirse en el sucesor de Álvaro Uribe.

Hasta el instante del fallo de la Corte, Sergio Fajardo, inscrito por firmas y por intermedio de un movimiento ciudadano, lucía como el primero en las encuestas.

El 14 de marzo se dieron las elecciones para Congreso de la República. El Partido de la U se consolidó como la fuerza más votada, al obtener 28 de las 100 curules en juego, en segundo lugar se ubicó el Partido Conservador (22 escaños) y en tercero el liberalismo (17). En la jornada también se eligió a Noemí Sanín como candidata del Partido Conservador a la Presidencia, tras un ‘voto finish’ con el ex ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias.

Pero la sorpresa más grande de ese día la dio el Partido Verde, al lograr obtener cinco senadores; además, en su consulta interna consiguieron cerca de 1,8 millones de votos, casi la mitad por Antanas Mockus, quien fue ungido como el candidato de la colectividad.

Para esa fecha ya se encontraban en la arena política Germán Vargas, de Cambio Radical, y Rafael Pardo, del liberalismo, y Gustavo Petro, del Polo Democrático. Estos dos últimos fueron proclamados como los aspirantes de sus colectividades en sendas consultas internas efectuadas en septiembre de 2009.

Fenómeno Mockus. Pero el fenómeno Mockus empezó a crecer como espuma, sobre todo a partir del 14 de abril, cuando a su causa se sumó el ex alcalde de Medellín Sergio Fajardo, como fórmula vicepresidencial.

Los paupérrimos resultados obtenidos por sus listas al Congreso —no obtuvo ninguna curul— jugaron un papel clave para decidirse a renunciar a su candidatura presidencial. A esta altura, todos los encuestadores empezaron a señalar una clara tendencia entre los electores: un crecimiento sostenido de los verdes, estancamiento del Partido de la U y una caída meteórica en el resto de los candidatos.

La dinámica continuó y a una semana de la realización de la primera vuelta Mockus empataba con Santos en primera vuelta, pero en segunda era el claro ganador.

Santos, por amplio margen en primer vuelta. Las urnas dijeron otra cosa y mientras el ex ministro de Defensa obtuvo 6,75 millones de votos, el ex alcalde de Bogotá llegó a 3,12 millones. Para Petro, quien en la primera vuelta se ubicó en el cuarto puesto, con 1,32 millones de electores, la segunda vuelta ha sido decepcionante, pero su principal reclamo es a los sondeos.

“El tema de los encuestadores y de los medios es un debate que queda abierto para próximas elecciones”.

Tras ese triunfo, Santos convocó a construir un proyecto de unidad nacional. El conservatismo, Cambio Radical, el PIN y parte de los liberales le dieron el sí y hoy harán campaña por el candidato de la U, en una clara división entre la clase política tradicional que se aglutinó alrededor del ex ministro y el Partido Verde, que no aceptó llegar a acuerdos con ningún movimiento.

Finalmente, este domingo 29,9 millones de colombianos tendrán en sus manos la decisión sobre quién llevará las riendas del país en el próximo cuatrienio, dejando en claro que el Estado Social de Derecho se mantiene vigente sobre cualquier otra consideración.