Pasar al contenido principal

ES / EN

Estiman que 2017 fue un año difícil en materia de seguridad para México por división del hampa
Lunes, Enero 8, 2018 - 14:08

En un reporte sobre América, la Fundación Insight Crime advierte sobre las tasas de asesinatos y secuestros, así como los homicidios de periodistas en el país.

Para México, el 2017 fue un año difícil por la continua atomización del hampa; las tasas de asesinatos y secuestros alcanzaron niveles récord, y el homicidio de periodistas llamó aún más la atención sobre el problema, destacó la Fundación Insight Crime en su balance anual sobre el crimen organizado en el continente Americano.

El sitio especializado en el comportamiento de la delincuencia organizada en los países americanos publicó una serie de reportes titulados “Game Changers 2017”, mediante el cual destaca que mientras el 2015 y 2016 fueron años de agitación política debido a la corrupción y los juicios criminales, en el continente, en el 2017 “algunos de los regímenes más corruptos” volvieron atacar, bien sea entorpeciendo las investigaciones e incluso atentando contra la democracia, o solidificando su control sobre el poder.

“El hampa de toda la región (de América) se fragmentó este año aún más. Incluso los grupos criminales más grandes operan actualmente como federaciones, más que como organizaciones con una estructura vertical”, se lee en el trabajo escrito por Steven Dudley y Jeremy McDermott.

Sobre México, los autores del trabajo destacaron que se considera que la creciente violencia se dio como resultado de la extradición de Joaquín Guzmán, el Chapo en el mes de enero (día 19) del 2017, lo que llevó a la desintegración parcial del cártel de Sinaloa, una de las organizaciones criminales más grandes del mundo.

Los analistas de Insight Crime exponen que otros grupos, sobre todo el Cártel Jalisco Nueva Generación, aprovecharon la situación y se extendieron a los tradicionales bastiones del cártel de Sinaloa.

Por otro lado, las estructuras criminales tradicionales, como la organización Beltrán Leyva, el cártel del Golfo y Los Zetas continuaron fragmentándose, lo que ha conducido a la degradación general de la seguridad.

A su vez, Dudley y McDermott afirmaron que el consumo de drogas, especialmente los opioides, sigue siendo un factor generador de violencia en lugares como México.

A nivel regional, concluyeron, el 2017 inició con una perspectiva de cambio, con el posible derrocamiento del statu quo de norte a sur, pero terminó con un mayor develamiento de la corrupción y el crimen, fenómenos que siguen tan arraigados como siempre.

Dudley y McDermott destacan que, en medio de este escenario regional, el gobierno de Estados Unidos pasó de ser un decidido respaldo para los programas contra la corrupción y la lucha contra el crimen en la región, a ser una parte desinteresada.

Autores

El Economista (México)