Chilpancingo. Unos 200 estudiantes atacaron este jueves con bombas molotov las instalaciones del 35 Batallón de Infantería del Ejército en Chilpancingo, capital del estado de Guerrero, en protesta por la desaparición de 43 de sus compañeros el pasado 26 de septiembre.

Los alumnos de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa agredieron las instalaciones castrenses en el marco de la conmemoración del 102 aniversario del Ejército mexicano sin que se registraran heridos.

"Nos faltan 43", escribieron los jóvenes en la fachada del batallón ubicado en Chilpancingo, a donde llegaron con palos y machetes en cuatro autobuses procedentes de Normal, ubicada en el barrio de Ayotzinapa, en el municipio de Tixtla.

El ataque duró solo algunos minutos y después los estudiantes se regresaron al centro dedicado a la formación de maestros.

Durante la celebración del día del Ejército en el Campo Militar Marte de la capital mexicana, el presidente Enrique Peña Nieto afirmó hoy que la "honorabilidad de las Fuerzas Armadas está por encima de cualquier sospecha o duda".

El secretario de Defensa, Salvador Cienfuegos, también salió en defensa de la institución al asegurar que "en ocasiones se ha señalado al Ejército sin tener pruebas".

"Existen situaciones sensibles que han despertado el sentir y pensar de la sociedad, las Fuerzas Armadas no han quedado exentas de dichas reflexiones. En ocasiones se nos ha señalado sin agotar los causes legales para tratar de desprestigiarnos", indicó.

Los familiares de los estudiantes desaparecidos piden que se investigue el papel de las Fuerzas Armadas en los hechos violentos del 26 de septiembre en Iguala, en los que seis personas murieron y otras 25 resultaron heridas a manos de policías locales.

El gobierno ha insistido en que las fuerzas federales no participaron en los hechos, pero hace varias semanas aceptó abrir los cuarteles para que los familiares busquen a los estudiantes desaparecidos.

Según la investigación oficial, los 43 jóvenes fueron detenidos por policías y entregados a miembros del cártel de Guerreros Unidos, quienes presuntamente los asesinaron e incineraron en un basurero al creer que pertenecían al grupo antagónico Los Rojos, una versión en la que no creen los familiares.