Santiago de Chile. Los estudiantes de secundaria y universitarios y los profesores chilenos convocaron este martes a una movilización nacional para el 21 de agosto, en demanda de definiciones más concretas sobre la reforma al sistema de educación que promueve el gobierno.

"Hoy más que nunca es fundamental que los actores sociales tengan una postura firme para acabar así con la educación de mercado y velar por un sistema público eficiente", dijo Melissa Sepúlveda, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh), al realizar el llamado a la protesta.

La convocatoria fue hecha horas antes de que se efectúe una reunión encabezada por la presidenta Michelle Bachelet en el palacio de Cerro Castillo, en la costera ciudad de Viña de Mar, en la que participarán los dirigentes del pacto gubernamental de centroizquierda, Nueva Mayoría, para analizar los cambios a la educación.

La reforma, que busca mejorar la calidad de la enseñanza y garantizar su gratuidad en todos sus niveles, ha sido objeto de críticas por parte de dirigentes de la propia Nueva Mayoría, principalmente de la Democracia Cristiana, el mayor partido del bloque.

El gobierno busca alinear a sus partidos en favor de los proyectos que ya se han enviado al Congreso para terminar con el lucro, la selección de alumnos y el copago por parte de los padres en los colegios que reciben subvención del Estado.

Los dirigentes de los estudiantes y profesores plantearon que tanto el gobierno como los partidos oficialistas deben dejar de lado las ambigüedades y respaldar un sistema de enseñanza público y gratuito.

"La decisión política que tiene que tener el Ministerio de Educación (Mineduc) debe ser acorde con los movimientos sociales. Esta es una demanda de la sociedad chilena. Por eso convocamos a diversos organismos a la movilización del día 21", señaló Naschla Aburman, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (FEUC).

Los estudiantes universitarios chilenos iniciaron en 2011 masivas protestas en reclamo de mejoras en la educación y gratuidad.

Las demandas estudiantiles fueron apoyadas por la mayoría de la población y se convirtieron en la principal promesa electoral de Bachelet, que asumió un segundo mandato en marzo de este año.