El presidente de Bolivia, Evo Morales, ratificó este lunes que la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA) no volverá a operar en su país, ni se instalarán nuevamente bases militares, pese a haberse firmado un acuerdo marco entre La Paz y Washington para restablecer relaciones diplomáticas.

"Dentro del acuerdo marco (con Estados Unidos), de respeto mutuo, no está incluido el retorno de la DEA, ni las bases militares a Bolivia", dijo Morales en el acto de celebración de los 201 años del ejército boliviano, citado por la agencia noticiosa alemana DPA.

Agregó haberse "convencido que la DEA no luchaba contra el narcotráfico, controlaba el narcotráfico con fines políticos, con fines geopolíticos; eso ha terminado y terminará para siempre".

El presidente Morales expulsó en noviembre de 2008 a personal de la agencia antidrogas DEA y al embajador de Estados Unidos, Philip Goldberg, acusados de apoyar un movimiento golpista en contra de su gobierno.

Tras esas decisiones, las relaciones diplomáticas de Bolivia y Estados Unidos estuvieron estancadas en los últimos tres años, aspecto que se superó la semana pasada con la suscripción de un acuerdo marco para restablecer nuevas políticas comerciales, diplomáticas y antidrogas.

"Después de superar problemas de carácter ideológico, retomamos nuestras relaciones diplomáticas con Estados Unidos, eso tampoco significa (que) aquí mandan las normas norteamericanas como antes", dijo Morales.

El crecimiento de la producción de coca, insumo básico para la elaboración de cocaína, y la existencia de laboratorios clandestinos en la selva boliviana han aumentado en los dos últimos años, según reporte de la policía antidrogas de Bolivia.

El canciller boliviano, David Choquehuanca destacó, respecto al nuevo acuerdo marco con Estados Unidos, que "se contempla la lucha contra el narcotráfico en el ámbito de la responsabilidad compartida y de cooperación mutua, incluyendo la extradición y la asistencia legal mutua".