La Paz. El presidente indígena Evo Morales completó este lunes un primer ciclo de reformas estructurales en Bolivia, al promulgar una ley de autonomías que la oposición conservadora amenazaba con bloquear en varias regiones del empobrecido país.

Tras firmar la quinta ley orgánica de aplicación de la nueva Constitución indigenista y socialista vigente desde el año pasado, Morales anunció que un próximo paquete de reformas abarcará leyes de incentivo a la producción y temas sociales como el régimen de pensiones.

"A este paso vamos a garantizar, profundizar y acelerar las transformaciones que espera el pueblo boliviano", dijo el líder de los productores de coca que gobierna con un amplio respaldo legislativo desde que inició en enero un segundo mandato quinquenal con la promesa de industrializar el país.

La Ley Marco de Autonomías y Descentralización se sumó a cuatro leyes de reforma radical de los poderes judicial y electoral que la Asamblea Plurinacional, sucesora del antiguo Congreso, aprobó en su primer semestre de trabajo.

Con las leyes de reforma, que desarrollan disposiciones de la nueva carta magna, quedó confirmado el acceso privilegiado de representantes indígenas a los poderes legislativo, judicial y electoral y el reconocimiento a antiguas prácticas de democracia y justicia comunitarias.

La ley de autonomías, por su parte, pretende un equilibrio entre el modelo socialista de fortalecimiento del Estado que propugna Morales, y los primeros gobiernos autónomos de los nueve departamentos, más de 300 municipios, territorios indígenas y regiones especiales elegidos en abril.

"Estas cinco leyes orgánicas sirven para descolonizar de manera estructural al Estado plurinacional", aseveró Morales, agradeciendo a la mayoritaria bancada legislativa oficialista por haber logrado lo que definió como "combinación de capacidad profesional con conciencia social".

“Camino sin retorno”. La primera protesta contra la ley de autonomías se produjo este lunes en Potosí, distrito minero ampliamente favorable a Morales, donde un comité cívico llamó a una huelga de 24 horas denunciando supuestos riesgos a su integridad territorial.

En otros distritos donde la derecha es fuerte, como el rico departamento oriental de Santa Cruz y el gasífero Tarija, líderes cívicos dijeron que coordinaban posibles huelgas y otras medidas contra la ley, que calificaron como contraria a la autonomía que ellos mismos reclamaban.

Morales restó importancia a esas amenazas y proclamó la consolidación del proceso que lidera desde 2006, en el que, además del cambio de Constitución y las reformas institucionales, repuso el control estatal sobre la economía nacionalizando la industria del gas -que abastece a Argentina y Brasil- y parte de la minería.

El mandatario indígena, cuya llegada al poder trajo a Bolivia estabilidad política y macroeconómica, intenta también, hasta ahora con pocos resultados, ejecutar grandes proyectos de carreteras, siderurgia, hidroelectricidad y hasta litio, para poner fin a la crónica pobreza del país.

"La revolución ha empezado y ya es imparable, esto es un camino sin retorno", afirmó Morales, un admirador declarado del líder venezolano Hugo Chávez y del cubano Fidel Castro.

"Algunos que querían confundir autonomía con independencia se escaparon y seguirán escapándose los que querían dividir Bolivia", señaló, en referencia a ex líderes cívicos de Santa Cruz y ex candidatos que encabezaron protestas antigubernamentales durante su primer mandato.

Sobre las próximas leyes sociales, dijo que su elaboración avanza en negociaciones con la Central Obrera Boliviana, que agrupa a todos los sindicatos.