La Paz. Evo Morales completa este sábado un quinquenio en la presidencia de Bolivia, con un saldo de grandes transformaciones políticas eclipsadas por una larga lista de desafíos económicos aún pendientes en el empobrecido país.

El arribo de las mayorías indígena y mestiza al poder y un simultáneo crecimiento económico impulsado en parte por la nacionalización de hidrocarburos y los altos precios de las materias primas podrían ser suficientes para justificar un gobierno, pero Morales mostró que quiere más.

La "refundación" de Bolivia "recién ha comenzado", dijo la semana pasada el líder indígena, dejando claro que considera que más que un quinto aniversario está cumpliendo apenas "el primer año del primer gobierno del Estado Plurinacional".

Así, proclamó al 22 de enero, su aniversario presidencial, como Día del Estado Plurinacional en desafío al 6 de agosto, fiesta de la vieja república fundada en 1825.

"Esta es una consigna política, se trata de reescribir la historia del Estado antes y después de Evo Morales", dijo el analista político Romano Paz, quien trabaja en la ciudad oriental de Santa Cruz, bastión de la oposición conservadora.

Morales ha marcado ya la historia boliviana con el gobierno democrático más estable en medio siglo, para tranquilidad de Argentina y Brasil, voraces consumidores de su gas natural, y felicidad de sus líderes aliados de Venezuela y Cuba.

Carlos Cordero, analista y profesor universitario de La Paz, apuntó que la celebración del "primer año Plurinacional" simboliza al proceso de cambio mientras abre la puerta para una segunda reelección consecutiva de Morales.

"El reforzar la idea de que es el primer año de gobierno bajo una nueva Constitución es el argumento para ir abriendo la posibilidad para una nueva reelección, esa es la intención política", sostuvo.

La reelección inmediata no era posible en Bolivia hasta que la nueva Constitución "plurinacional" y socialista impulsada por Morales fue aprobada a inicios de 2009.

Reelecto en diciembre de 2009, un año antes de completar su primer mandato, Morales lanzó poco después la sugerencia de que su actual gobierno debía ser visto como el primero bajo la nueva carta magna, lo que lo habilitaría a otra reelección inmediata.

"Me imagino que el único freno que tendría (la segunda reelección) es que el electorado dañe su candidatura", dijo por su parte Paz, advirtiendo que, aún sin rival electoral a la vista, para Morales pueden resultar muy largos los casi cuatro años que faltan para los próximos comicios generales.

Poder y desgaste. Tras cinco años en el poder, y con abrumadora mayoría legislativa desde que inició su segundo mandato en enero de 2010, Morales puede anotar entre sus logros el haber casi acabado con los partidos tradicionales, de centro y de derecha.

Los líderes opositores sufrieron tanto una seguidilla de derrotas electorales como un acoso judicial por presunta corrupción que los forzó a salir del país, dejando en manos del gobernante Movimiento al Socialismo (MAS) no sólo el poder nacional sino también dos tercios de gobernaciones y alcaldías.

Simultáneamente, los otrora excluidos indígenas pasaron a ocupar crecientes espacios en los poderes ejecutivo, legislativo y electoral y comenzaron a preparar la toma del poder judicial en una elección popular sin precedentes prevista para 2011.

Decenas de leyes de transformación institucional, incluidos un primer régimen de autonomías y una generosa reforma de pensiones se aprobaron en 2010, mientras la economía mostraba cifras sin precedentes resumidas en un aumento del producto per cápita anual a US$1.800, casi el doble que en 2005.