La Paz. El presidente de Bolivia, Evo Morales, dio este jueves por "cerrado" un conflicto sobre salarios y reafirmó su alianza con la cúpula sindical, pese a persistentes protestas de sectores de maestros y trabajadores fabriles.

"Entendemos las reivindicaciones de la COB, es obligación del Presidente y el gabinete atender sus demandas, pero este tema del salario quiero reiterar que está cerrado", dijo el mandatario en conferencia de prensa.

La declaración de Morales se produjo dos días después de que la COB pusiera fin a una huelga nacional y una marcha de protesta por el altiplano, aceptando el incremento salarial decretado y la promesa oficial de un nuevo régimen de pensiones, en una decisión todavía resistida por algunos sindicatos.

Morales defendió un ya decretado aumento salarial del 5% tras reunirse durante más de cuatro horas con los principales dirigentes de la Central Obrera Boliviana (COB) y de federaciones sindicales nacionales, entre éstas las de mineros, fabriles, maestros y campesinos, las cuatro más grandes.

Los maestros de La Paz y otras dos ciudades cumplían el jueves un paro parcial, en tanto que varios dirigentes fabriles paceños realizaban una huelga de hambre. Líderes sindicales de esos sectores dijeron no sentirse representados por la COB.

Morales, también líder de los productores de coca -sector que forma parte de la COB-, saludó la "madurez" de la cúpula sindical, con la que ha compartido en el último cuatrienio decisiones clave como la nacionalización petrolera.

Asimismo reprochó a los "radicales" que todavía exigían un aumento salarial de al menos un 12%.

Morales aseguró que el 5% de este año era el mayor incremento salarial real en más de una década, pues compensaba con creces una inflación acumulada de 0,26% en el 2009.