Santa Cruz. El presidente indígena de Bolivia, Evo Morales, rompió este viernes casi cuatro años de resistencia regional derechista al encabezar la primera celebración de la independencia nacional en la opositora ciudad de Santa Cruz, en el oriente del país.

El gobernante, quien inició en enero su segundo mandato quinquenal, izó la bandera nacional en la plaza central de Santa Cruz, bastión derechista al que no tuvo entrada desde septiembre de 2006, cuando se activó una violenta oposición a sus políticas indigenistas y socialistas.

"A todos los bolivianos les mando un abrazo de hermandad (...), Bolivia es un pueblo unido que crece y avanza, que vive en democracia", dijo Morales, en un mensaje grabado de tono conciliador emitido por la televisión estatal al comenzar los actos oficiales de la fiesta patriótica.

Aunque con visible mal humor, el derechista gobernador regional Rubén Costas acompañó a Morales en la presentación de ofrendas florales al héroe venezolano Simón Bolívar, considerado fundador de Bolivia, y a la ceremonia en la que fueron izadas las banderas nacional y regional.

Morales dejó luego que Costas encabezara el desfile principal de organizaciones sociales y fuerzas militares, pero volvió a tomar el protagonismo más tarde durante una sesión de honor de la Asamblea Legislativa Plurinacional en la que presentará un informe de gestión.

Es primera vez en 185 años de historia republicana que se lleva a Santa Cruz la fiesta de la independencia

La sesión legislativa marcará otro hito del avance de Morales, pues se realizará en un campo ferial en el que se desarrolla la Feria Internacional de Santa Cruz, un encuentro empresarial anual al cual el mandatario nunca fue invitado.

Celebración tensa. La decisión gubernamental de llevar a Santa Cruz la fiesta de la independencia, por primera vez en 185 años de historia republicana, tomó por sorpresa a los líderes del departamento, que en los pasados cuatro años protestaron contra Morales con violentas huelgas, bloqueos y tomas de instalaciones públicas.

El gobernador rechazó en primera instancia compartir con Morales la celebración - que tradicionalmente se realizaba en Sucre, la capital legal- y cuando finalmente accedió hubo protestas de grupos radicales que llamaron a boicotear la visita presidencial. 

Costas logró que Morales desistiera de su propósito de izar también en Santa Cruz la bandera multicolor indígena "wiphala", pero no pudo impedir que centenares de ciudadanos enarbolaran ese popular símbolo del occidente andino durante el desfile que duró unas cuatro horas.

El líder cruceño también fue sorprendido con un amago de rechifla cuando, en un discurso, acusó a Morales de buscar "el monopolio del poder", imponer un régimen de autonomías que no responde a las expectativas regionales y "fomentar el odio".

El gobernador se sumó a denuncias de medios de que activistas de los movimientos indígenas y sociales que apoyan a Morales estarían recibiendo entrenamiento militar, algo negado por el Gobierno, que sostuvo que se trataba sólo de una acción cívica de "adoctrinamiento patriótico" de las fuerzas armadas.

La masiva concurrencia popular a la celebración pareció ser un duro contraste para el Comité Cívico Pro Santa Cruz, que acompañó a Costas en las movilizaciones antigubernamentales pasadas y llamó a no asistir a la celebración oficial.

"El llamado cívico no ha tenido eco, a la celebración no sólo asistieron partidarios de Morales sino también simpatizantes del prefecto", dijo a radio Erbol el analista político Jorge Paz.