El presidente de Bolivia, Evo Morales, volvió a criticar la "guerra permanente" que, a su juicio, mantiene Estados Unidos contra su país, al que le impuso, dijo, durante más de 50 años, una relación "asimétrica, irrespetuosa, abusiva, dominante y hegemónica".

“Estados Unidos nos ha declarado una guerra permanente al proceso de cambio”, afirmó en el acto de graduación de bolivianos que estudiaron medicina en Cuba, citado por la agencia noticiosa estatal ABI, donde también añadió que, aunque representa un costo político este tipo de términos, Bolivia debe terminar de “destetarse” de Estados Unidos.

El mandatario formuló estas apreciaciones críticas un día después de haber dicho que durante años políticos, militares y policías mantenían relaciones con la embajada de Washington en La Paz porque allí se definían los cargos en el gobierno boliviano.

Pero, agregó, que desde su asunción de la presidencia "tener relaciones con la embajada de Estados Unidos es como una caca", una calificación a la que Washington respondió que esas declaraciones "no son constructivas".

Morales sostuvo, citado por el diario paceño La Razón, que no entiende cómo Washington puede expresar que sus declaraciones de este viernes perjudican las relaciones bilaterales, cuando la administración de esa nación "conspira cada día contra el proceso de cambio".

"Refresquemos la memoria y la verdad hay que repetir cuantas veces sea necesario para el bien de Bolivia para nuestra dignidad y nuestra soberanía", enfatizó.

Morales recordó varios hechos que aseguró tienen el sello de la representación diplomática estadounidense, como la designación del embajador Philip Goldberg, "un experto en promover e impulsar la división", como lo hizo en la desaparecida Yugoslavia, donde, dijo "impulsó el odio racial y produjo guerras civiles con muchos muertos".

"Quería que Bolivia sea como Yugoslavia, por eso dirigió personalmente la confrontación interna. Primero trataron de hacer fracasar la Asamblea constituyente, con cientos de pretextos", puntualizó.

Además, denunció que Golberg -a quien Morales expulsó de Bolivia- organizó y financió el denominado "golpe prefectural de 2008", después de fracasar en su intento de boicotear la Asamblea Constituyente y de "fracasar en el (referendo) revocatorio" que Morales ganó con más del 67 por ciento de los votos.