El ex ministro de Relaciones Exteriores, José Antonio García Belaunde, consideró que una respuesta apropiada de Chile a la nota de protesta del Perú por el caso de espionaje sería que inicie las investigaciones.

“Tiene que contestarse, la nota tiene dos ingredientes, el primero es protestar por este hecho (el espionaje) y segundo, pedir una investigación, y en ese sentido si Chile está dispuesto a investigar, entonces eso puede ser una respuesta apropiada”, subrayó.

Refirió que la breve reunión que sostuvieron el canciller de Perú Gonzalo Gutiérrez y su homólogo chileno, Heraldo Muñoz, en Montevideo, con ocasión de la toma de mando del nuevo mandatario uruguayo, Tabaré Vázquez, sirve para “enviar mensajes” muy claros.

“No es que se va a analizar el tema a profundidad, pero sí se puede enviar mensajes muy claros, por ejemplo, que este tema es de la mayor sensibilidad para el país y que el país está esperando una respuesta y que tiene que ser bastante clara y no puede ser simplemente de pasar por alto las cosas”, agregó.

García Belaunde consideró que eventualmente Chile puede pedir disculpas, tal como lo hiciera Estados Unidos respecto al espionaje a la canciller alemana, Ángela Merkel.

“Eventualmente pueden pedir disculpas, pero hay una investigación que tiene que hacerse”, subrayó en Canal N.

Tres suboficiales de la Marina de Guerra del Perú están procesados en el fuero castrense por filtrar información a favor de Chile, lo que originó la emisión de una nota de protesta del Perú a Santiago.

El ex canciller peruano refirió que este es el tercer caso de espionaje conocido públicamente, el primero fue en 1979, que terminó con el fusilamiento del suboficial FAP, Julio Vargas, porque estaba en vigencia la Constitución de 1973; el segundo en 2009 durante el segundo gobierno de Alan García, por el cual el suboficial FAP Víctor Ariza, purga condena de 35 años.

Asimismo, si bien expresó diferencias con el Ministerio de Defensa por el manejo de este caso, consideró que si antes no se emitió una nota de protesta por este caso de espionaje, sería por haberlo tratado de mantener en reserva, antes que se hiciera de conocimiento público.

“Creo que lo que acá probablemente ha habido es un exceso de celo respecto al prestigio institucional, hemos tratado de guardar el secreto lo máximo posible para no dañar la imagen institucional, supongo que esa es la lógica que hay detrás de eso”, puntualizó.