Fusagasugá, Colombia. Hace casi cuatros años, cuando Colombia celebró por última vez elecciones legislativas, Carlos Antonio Lozada, combatía al ejército en la selva como guerrillero de las FARC, resistiendo en su trinchera los bombardeos de las Fuerzas Militares.

Ya sin el uniforme camuflado ni el fusil que usó por 39 años, hoy el candidato al Senado da discursos enfundado en una chaqueta blanca con una rosa roja en el flanco izquierdo, símbolo del partido de las desmovilizadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

La otrora guerrilla conservó su sigla, pero ahora significa Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, la agrupación que surgió tras la firma de un acuerdo de paz con el gobierno en el 2016 para acabar con un conflicto de más de medio siglo.

El domingo será la primera prueba de fuego electoral para la antigua agrupación rebelde, cuando los colombianos elijan un nuevo Congreso. La conservadora sociedad está dividida entre los que apoyan el debut de las FARC en la política y los que quieren ver a los excombatientes tras las rejas.

"Los resultados electorales del próximo domingo van a ser determinantes de la contienda por la presidencia", dijo el analista Juan Carlos Palou, quien aseguró que aún hay tiempo para que surja una opción de centro y rompa la polarización entre la derecha y la izquierda.

"Estamos haciendo el aprendizaje de salir a la plaza pública y comenzar a disputar el favor de las mayorías con argumentos, ideas, con propuestas", dijo a Reuters Lozada, de 56 años, en esta ciudad agrícola a dos horas de Bogotá. "A eso fue lo que le apostamos con la firma de los acuerdos".

Aunque no obtengan los votos necesarios, la FARC tiene asegurados cinco curules en el Senado y cinco en la cámara baja hasta el 2026, como se pactó en el acuerdo de paz. El domingo habrá 108 bancas en juego en la cámara alta y 172 en la baja. Lozada ocupará desde julio uno de los asientos de las FARC en el Senado.

La votación es considerada un termómetro de las elecciones presidenciales del 27 de mayo e incluirá consultas de los partidos de derecha e izquierda para elegir a los candidatos que aspiran a reemplazar a Juan Manuel Santos.

Los postulantes de la FARC al Congreso luchan por conquistar adeptos pese a su pasado como coprotagonistas del violento conflicto interno que ha cobrado 220.000 vidas.

En su primer traspié, el naciente partido retiró esta semana la postulación a la presidencia de su máximo líder, Rodrigo Londoño, argumentado falta de garantías y los problemas de salud del candidato, sometido a una operación del corazón.

Londoño, más conocido como "Timochenko" por su antiguo alias, tenía un respaldo muy bajo en las encuestas y sus opositores llegaron a arrojarle huevos y tomates en sus giras.

Consultas de alta tensión política. Durante la campaña, el tema del post conflicto ha sido una papa caliente que la mayoría de los candidatos ha evitado. En cambio, enfocaron sus propuestas en salud, educación, lucha contra la corrupción, economía y en cómo cerrar el abismo que hay entre ricos y pobres.

La derecha acusa a la izquierda de recurrir al populismo y de querer imponer un modelo socialista como el de Venezuela. Y la izquierda dice que sus rivales buscan seguir privilegiando a los más ricos y poderosos sin preocuparse por la mayoría pobre.

Los sondeos muestran que Gustavo Petro, un exmilitante de la desmovilizada guerrilla del M-19, ganaría la candidatura presidencial de la izquierda superando a Carlos Caicedo. Petro fue alcalde de la capital Bogotá, el segundo puesto político más importante de Colombia, aunque su gestión fue controvertida.

El economista de 57 años, fue destituido por irregularidades en un contrato para la recolección de la basura con una empresa del gobierno local, un fallo que lo inhabilitó 15 años para ejercer cargos políticos, pero que después fue anulado.

El político propone fortalecer el sistema educativo para dar más acceso a la universidad, mayores penas de cárcel para funcionarios corruptos y confiscar sus bienes, además de subir los impuestos a propietarios de grandes extensiones de tierras improductivas para que tenga que venderlas al Gobierno.

El plan contempla entregar las tierras a los más pobres para sembrar alimentos, generar empleo y reducir la pobreza, el tipo de propuestas que inquieta a los mercados.

"Si la participación de los votantes para las primarias de izquierda es cercana a la de la coalición de centroderecha, esto podría consolidar la candidatura de Petro para la presidencia", dijo Citigroup en una nota a inversionistas. "Una participación poco entusiasta podría llevar a Petro a perder fuerza".

Dentro de la derecha, Iván Duque, un joven senador con el respaldo político del expresidente Álvaro Uribe, triunfaría en la consulta superando a la exministra de Defensa Marta Lucía Ramírez y al exprocurador Alejandro Ordóñez.

    Duque, de 41 años, del Partido Centro Democrático, es un abogado y que estudió en Estados Unidos antes de trabajar en el Banco Interamericano de Desarrollo y en las Naciones Unidas.

Mientras a algunos les preocupa su falta de experiencia política y la posibilidad de que Uribe gobierne a la sombra, los inversores aplauden sus planes de reducir el déficit fiscal y los impuestos a las empresas para impulsar la economía.

"Los resultados electorales del próximo domingo van a ser determinantes de la contienda por la presidencia", dijo el analista Juan Carlos Palou, quien aseguró que aún hay tiempo para que surja una opción de centro y rompa la polarización entre la derecha y la izquierda.