La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, no responderá la acusación de "terrorista" que le hizo el represor Carlos Brilhante Ustra, ex jefe de la policía política de la dictadura militar, quien este viernes rompió un silencio de décadas para hablar de su rol en el gobierno de facto.

La oficina de prensa de la presidencia de la República consignó que Rousseff, ex presa política bajo la dictadura, no emitirá ningún comunicado oficial sobre los dichos de Ustra, quien comandó el temible DOI-Codi, el organismo de inteligencia y represión de San Pablo.

"Todas las organizaciones terroristas tenían el objetivo de derrocar a los militares e implantar el comunismo. Incluso las cuatro organizaciones terroristas en las que participó nuestra presidenta querían eso, implantar el comunismo", afirmó este viernes el coronel retirado Ustra.

Acusado de 50 asesinatos y torturas, Ustra fue el jefe del Destacamento de Operaciones de Informaciones (DOI-CODI) , dependiente del II Cuerpo de Ejército, entre 1970 y 1974, consignó la agencia Ansa.

Las acusaciones contra Rousseff fueron expresadas al hablar ante la Comisión de la Verdad creada por Rousseff en 2011 para develar los crímenes cometidos durante el régimen militar cuando ella, ex miembro de una organización guerrillera, fue presa y torturada durante casi tres años.