Brasilia. El ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), afirmó este jueves que "no hay espacio para retroceso", porque los tiempos de golpe de Estado pasaron para no volver más.

"Vivimos el período más sólido de nuestra democracia desde la proclamación de la República. La acumulación de las luchas del pueblo brasileño forjó los cimientos de un país más rico, más equitativo y consciente de su potencial", dijo el ex mandatario.

Da Silva rechazó cualquier intento por parte de la oposición de reducir el mandato de la presidenta brasileña Dilma Rousseff.  

El representante del opositor Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB), Aecio Neves, afirmó el fin de semana pasado durante la convención de su instituto político, que el mandato de la presidenta "puede ser más corto de lo que se imagina".  

Neves fue derrotado por Rousseff en segunda vuelta en las elecciones presidenciales de octubre de 2014.

El líder opositor y otros políticos contrarios al gobierno de Rousseff, promueve un juicio por cifras contables correspondientes al año pasado cuestionadas por el Tribunal de Cuentas de la Unión.

Rousseff ha recibido en respuesta el apoyo de políticos, movimientos sociales, ministros, legisladores y gobernadores, incluidos algunos de la oposición, como el gobernador del estado de Goiás (centro ) del PSDB, Marconi Perillo.

El 7 de julio, antes de viajar a Rusia para participar en la VII Cumbre de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), la mandataria brasileña rechazó cualquier posibilidad de dejar el poder antes del fin de su mandato en 2018.

Desafío a los que defienden su salida prematura a que prueben que haya cometido alguna irregularidad.

A su vez, el vicepresidente del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), Michel Temer, afirmó la víspera que existe plena estabilidad institucional en Brasil.

Dijo que el gobierno cuenta con el apoyo del Congreso para llevar adelante sus política de ajuste económico.