La Habana. Un disidente cubano en silla de ruedas liberado como resultado del diálogo entre el presidente Raúl Castro y la Iglesia Católica viajaba el miércoles a Estados Unidos a recibir tratamiento médico.

Ariel Sigler, liberado el 12 de junio por razones de salud mientras cumplía una condena de 20 años de prisión, llegó en una silla de ruedas al aeropuerto de La Habana, donde embarcó en un vuelo charter con destino a Miami.

En sus manos llevaba el pasaporte cubano recién emitido y el boleto de avión.

Tras su liberación, el presidente Castro se comprometió a excarcelar a otros 52 presos políticos en un histórico acuerdo con la Iglesia.

"Esta es mi patria, este es mi terruño. Cuando uno se va del país donde nació realmente se siente con una mezcla de alegría y dolor", dijo Sigler a Reuters al llegar al aeropuerto.

El disidente de 48 años, extremadamente delgado, dijo sentirse triste por los presos políticos aún tras las rejas.

"Dejo un país en manos de una dictadura que durante 50 años ha oprimido y ha reprimido al pueblo cubano", agregó.

Sigler, un ex profesor de educación física, fue uno de los 75 disidentes arrestados en la Primavera Negra del 2003.

Veinte presos de los 52 que Castro se comprometió a liberar viajaron este mes a España.

Sigler es el único disidente liberado este año que fue autorizado a viajar directamente a Estados Unidos, cuyas autoridades le dieron una visa humanitaria.

Las autoridades comunistas de Cuba sostienen que los disidentes como Sigler son mercenarios a sueldo de su enemigo Estados Unidos para destruir su sistema socialista.