Las polémicas declaraciones del embajador chileno en Uruguay, Eduardo Contreras, a un medio de ese país detonaron una polémica política de proporciones al punto que en la Alianza y la Democracia Cristiana hablan de que debe salir de su cargo.

En una entrevista con el periódico La Diaria, el abogado de Derechos Humanos atribuyó los bombazos de los últimos meses a una acción de la "ultraderecha" y vinculó al empresariado añadiendo que "¿a quién le interesan los actos terroristas? A la derecha, la derecha empresarial".

Asimismo, en dichos que molestaron sobremanera a la Falange, recordó la posición inicial de la DC frente a la dictadura señalando que "apoyó el Golpe" y catalogó la relación del PC con ese partido al interior de la Nueva Mayoría como "complicada".