Santiago. Los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y de Cuba, Raúl Castro, han confirmado su asistencia a la VII Cumbre de las Américas, prevista en Panamá, para los días 10 y 11 de ese mes, generando expectación ante un probable encuentro bilateral entre ambos estadistas.

El pasado 17 de diciembre de 2014, los dos mandatarios hicieron anuncios simultáneos en sus respectivos países sobre el inicio del proceso para normalizar las relaciones bilaterales, que se apartaban de la política de confrontación vigente desde hace más de medio siglo.

Es histórico que ambos vecinos hayan comenzado a negociar el restablecimiento de los vínculos bilaterales, aunque se mantendrá el recio bloqueo económico contra Cuba, condenado cada año por la Asamblea de las Naciones Unidas, lo cual confirmó que la política de Washington era un fracaso y triunfaba la resistencia y dignidad del pueblo cubano.

Un estrechón de manos de ambos jefes de Estado también sería histórico porque la isla pudo desaparecer en 1962 durante la llamada "Crisis de Octubre" o "Crisis de los Misiles", cuando Washington descubrió que la Unión Soviética había instalado cohetes nucleares, que fueron aceptados por el gobierno cubano para garantizar su seguridad.  

Cuba había decidido establecer las relaciones diplomáticas con la entonces Unión Soviética, la que solidariamente apoyó a su gobierno con armas, las cuales fueron fundamentales para derrotar la invasión de mercenarios entrenados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en abril de 1961, que causó la muerte de decenas de cubanos.

El mandatario panameño, Juan Carlos Varela, ha expresado que su país es el lugar adecuado para una reunión entre ambos mandatarios. "Sin duda alguna, que el escenario se va a prestar para eso y espero que así sea", aclarando que son los gobiernos de esos países los que deben confirmar ese encuentro bilateral.

Obama y Castro se dieron la mano durante el oficio religioso en homenaje a Nelson Mandela, que se celebró el 10 de diciembre del 2013, en la ciudad sudafricana de Johannesburgo, un gesto sin precedentes entre ambos líderes de países vecinos, enfrentados durante más de cinco décadas.

Simbólicamente, un eventual encuentro Obama-Castro en Panamá podría consolidar el fin definitivo de la guerra fría entre Estados Unidos y América Latina, después de los pasos que ambos gobiernos han iniciado para descongelar los vínculos bilaterales.

En la próxima Cumbre de las Américas, Cuba ocupará, por primera vez, un asiento entre las 35 naciones del continente, provocando un cambio en el sistema interamericano, luego de su expulsión de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en 1962, lo cual, sin dudas, constituye un triunfo político y diplomático para su gobierno.

Las divergencias entre ambas naciones comenzaron cuando Cuba, en un acto legítimo, nacionalizó los bancos y compañías estadounidenses que controlaban su economía y porque, como dijo el líder cubano, "lo que no pueden perdonarnos que estemos ahí en sus narices, ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propia narices de los Estados Unidos!"

Durante más de cinco décadas, el gobierno de la isla ha contado con el apoyo de las naciones latinoamericanas y caribeñas, con las que mantiene relaciones diplomáticas, económicas y comerciales, lo cual se ha expresado en la Asamblea General de la ONU y las cumbres de mandatarios de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), al condenar el cruel bloqueo económico a la isla.

Igualmente, la solidaridad con Cuba se ha manifestado de forma permanente en otras instancias de integración latinoamericana, como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y el Mercado del Sur (Mercosur).

Mediante órdenes ejecutivas, Obama ha comenzado el proceso de normalización de relaciones con Cuba, pero el bloqueo económico y comercial se mantendrá porque es una ley, la cual sólo puede ser eliminada o modificada por el Congreso de Estados Unidos, donde ahora los republicanos, que se oponen a las relaciones con Cuba, mantienen el control en ambas cámaras.

Entre las nuevas medidas del mandatario se incluye el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba, con la apertura de embajadas en ambas capitales. Con esta medida se busca "avanzar intereses compartidos en asuntos de migración, guerra contra el terrorismo, salud, deportes, cultura y otros".

Habrá cambios para facilitar las políticas migratorias y las visas; licencias para viajar a Cuba; visitas familiares; viajes oficiales de Estado entre ambas naciones; actividades periodísticas; investigación profesional; actividades educativas y religiosas; y competencias deportivas; actividades de fundaciones privadas o de instituciones educativas de investigación; y dar facilidades para enviar remesas desde Estados Unidos hacia Cuba.

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Igualmente, Estados Unidos autorizará las ventas de ciertos bienes y servicios desde Estados Unidos, en apoyo al sector privado cubano, y permitirá a los ciudadanos estadounidenses importar bienes desde Cuba por hasta US$400, así como que instituciones estadounidenses abran cuentas bancarias en bancos cubanos y de esta manera facilitar las transacciones entre ambas naciones.

El instructivo de Obama propone permitir las inversiones privadas para modernizar y expandir las telecomunicaciones en Cuba; ayudar a establecer los límites marítimos entre Cuba y México en el Golfo mexicano; revisar el estatus que designa a Cuba "como un Estado que apoya al terrorismo", medida adoptada por Estados Unidos en 1982, aunque nunca han existido pruebas de que el gobierno de la isla haya participado en este tipo de actos.  

Se ha anunciado que Obama cuenta con un margen para avanzar en algunas cuestiones específicas: por ejemplo, promover una medida para que Cuba pueda adquirir en el mercado mundial productos que tengan más de 10% de componentes norteamericanos, algo que en la actualidad tiene vetado por el bloqueo económico.

Por último, plantea "Reconocer y direccionar la participación de Cuba en la Cumbre de las Américas 2015", lo cual se cumple en la Cumbre de las Américas de Panamá y, por eso, la presencia del presidente Raúl Castro es determinante. En Panamá, se prevé que los 33 países latinoamericanos y caribeños cierren filas con la isla, cuyo gobierno ha sido solidario con las causas justas de la región.

Las noticias de la Cumbre y de los próximos meses podrán brindar nuevos elementos para conocer si las medidas incluidas en las órdenes ejecutivas del presidente Obama realmente se aplicarán consecuentemente, favoreciendo una real normalización de los lazos bilaterales entre Estados Unidos y Cuba.