Washington, EE.UU. El complot para asesinar al embajador de Arabia Saudita en Estados Unidos no parece ser obra de líderes iraníes, observan expertos que destacan el carácter poco profesional de la operación y sospechan más bien de agentes aislados dentro del aparato iraní.

Estados Unidos llamó a la comunidad internacional a reaccionar firmemente contra el régimen iraní, tras ser revelado el martes un proyecto de atentado con bomba contra el embajador saudita en Estados Unidos, Adel al Jubeir.

El supuesto complot incluía detonar una bomba en un restaurante que el diplomático frecuentaba, un acto que también podría haber cobrado la vida de varios inocentes. Teherán desmintió estar involucrado en este proyecto.

Según Rasool Nafisi, especialista sobre los Guardianes de la Revolución iraníes en Estados Unidos, la supuesta participación de un cartel de drogas mexicano y los errores constatados en los preparativos del complot excluyen la sospecha de que sea una acción planeada por una autoridad iraní.

"Dudo que sea obra del régimen iraní por la elección del blanco, del momento elegido y el tipo de actores", explicó Nafisi.

"Si miramos los asesinatos cometidos en el pasado, tendría que haber habido un grupo encargado de la planificación", añadió el especialista. Y evocó la eliminación en 1992 del opositor Sadegh Sharafkandi en Berlín. "En este caso preciso pensamos más bien en un actor aislado" que estuvo a cargo del plan de asesinato en Washington, afirmó.

Washington anunció el martes el arresto de un estadounidense de origen iraní, vendedor de autos usados en Texas. La Justicia también está detrás de un iraní miembro de las brigadas Al-Qods -una unidad de élite de los Guardianes de la Revolución- que aún no fue arrestado.