Deutsche Welle: El partido Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo casi un 13% de respaldo en las elecciones federales este 24 de septiembre. ¿Expresa este resultado un genuino giro hacia la derecha en la sociedad alemana o estamos ante un masivo voto de protesta?

Job Janssen: Esta ha sido una victoria para los votantes que le han dado la espalda a la política, para los que están cansados de la política. Esto ha sucedido, ante todo, porque los partidos de centro se olvidaron de una parte del electorado, de un segmento de la población que ahora aprovecha la oportunidad para volverse en contra de la clase política establecida.

Asimismo, y por esta razón, espero también un gran desacuerdo dentro de la AfD sobre su rumbo político para los próximos años: por ejemplo, con respecto a una política migratoria más estricta, discusiones sobre los efectos negativos de una sociedad multicultural o la cuestión de lo que significa ser alemán.

El resultado, sin embargo, también encarna un giro hacia la derecha. Esto es algo que se viene viendo desde 2013, cuando la AfD entró a la arena política. En aquel momento ni siquiera necesitaron sentarse en el Parlamento Federal. Ahora, tras conseguir entrar al Bundestag, continuarán radicalizándose porque han constatado que sus discursos y posturas se han vuelto “aceptables”.

- En su discurso de la noche de la elección, el candidato de la AfD, Alexander Gauland, dijo que quería "perseguir" al Gobierno. ¿Qué quiere decir exactamente y qué significa esto para la política en Alemania?

La AfD ha dicho varias veces que quiere mover la política en la dirección que ellos tienen en mente. Y en los próximos años sus posiciones se intensificarán aún más. El ala más extrema del partido ha comprobado que se puede tener éxito con una campaña electoral altamente populista; en las últimas semanas, antes de los comicios, la AfD mostró su lado más radical, lo que les resultó muy productivo. Asimismo, y por esta razón, espero también un gran desacuerdo dentro de la AfD sobre su rumbo político para los próximos años: por ejemplo, con respecto a una política migratoria más estricta, discusiones sobre los efectos negativos de una sociedad multicultural o la cuestión de lo que significa ser alemán. Estos son, en última instancia, los temas con los que populistas de derecha han tenido éxito. O con el tema de Europa, donde la AfD también impondrá muchos frenos. En este sentido, formaciones como el Partido Liberal (FDP) probablemente se sentirán muy amenazadas por la AfD. Al final puede ser que los liberales sean cada vez más restrictivos en el contexto europeo; este es precisamente el riesgo que enfrenta la política alemana.

- Expertos sostienen que los populistas de derecha generalmente se desmantelan a sí mismos rápidamente. ¿Será este también el caso de la AfD?

A veces no importa si los populistas de derecha se muestran como principiantes, cometen errores, o si se pelean entre ellos mismos. En los Países Bajos, por ejemplo, los populistas de derecha, que en muchas ocasiones han estado muy divididos, siempre regresan.

- La AfD obtuvo alrededor del 13% de los votos a escala federal; pero obtuvo un 21% de respaldo entre los electores del este del país. ¿Qué opina usted sobre esos resultados?

Esto tiene que ver en general con la confianza en la política. En el este de Alemania, en el territorio que antes correspondía a la República Democrática Alemana (RDA), la confianza de la gente en la política se ha reducido considerablemente. Después del cambio de siglo, muchos le han dado la espalda a la política. Creo que la confianza básica en el Estado –y en que sus funcionarios son honestos o quieren hacer las cosas bien– es mucho menor en el este de Alemania. Las emociones de los simpatizantes de la AfD son similares en ambos lados de Alemania, pero la desconfianza en todo lo concerniente al Estado es mucho mayor en el este del país.