Ciudad de México. Investigadores y académicos coincidieron en que no existe la posibilidad de que se revierta el triunfo de Enrique Peña Nieto como el próximo Presidente ni tampoco será un gobierno como en el pasado, porque el PRI no tendrá mayoría en el Congreso y además la sociedad ha cambiado.

En la última sesión del seminario 2012 año de elecciones, año de reflexione, los investigadores celebraron que la restauración del PRI en Los Pinos no tendrá hegemonía y que este partido deberá negociar con el PAN y el PRD en el Congreso de la Unión si realmente quiere lograr que pasen sus iniciativas, por lo que no le será fácil a Peña Nieto cumplir lo que prometió en campaña.

En su participación, el ex consejero presidente del IFE José Woldenberg aseguró que el proceso electoral del domingo 1 de julio fue una transición democrática porque el PRI no ganó la mayoría absoluta en el Congreso, como se vislumbraba, ni su regreso a Los Pinos significa un presidencialismo en el que le será fácil gobernar como lo hizo Zedillo.

“Nadie tiene escrito el futuro y esa es una de las cosas que hacen singular y entusiasmante a los sistemas democráticos, porque quien gana hoy, puede perder mañana, y quien perdió hoy, se puede recuperar el día de mañana y por eso la importancia de fortalecer el compromiso con la fórmula electoral”, puntualizó.

Durante sus reflexiones, los ocho expertos en política y asuntos electorales que participaron en el análisis de los resultados electorales, organizado en El Colegio de México, también coincidieron en que no hubo un proceso electoral limpio el pasado domingo, pero lamentablemente es muy difícil comprobar la compra y coacción de voto aún con la apertura de los paquetes de las casillas por distritos.

Al respecto, el politólogo José Antonio Crespo celebró que se abran los paquetes y se revisen las actas por casilla; sin embargo, las inconsistencias que se detecten están por debajo de 6% del resultado final, por lo que la reapertura de paquetes no servirá para saber dónde y quién incurrió en el delito de comprar votos.

Por tanto, añadió que no habrá manera de asegurar que los 3,5 millones de votos de diferencia entre el ganador y el candidato del movimiento progresista, Andrés Manuel López Obrador, fueron votos comprados o ejercidos bajo presión.

Sobre ese mismo tema, Woldenberg apuntó que “las elecciones no se hacen en un laboratorio”; no se pueden controlar las variables del proceso electoral y en ese sentido añadió que los mexicanos optaron por Peña Nieto para Presidente, sin permitirle la hegemonía, como tuvo Ernesto Zedillo.

Para la doctora en Ciencia Política María Amparo Casar, Peña Nieto llegará a la Presidencia más fuerte que sus antecesores panistas, Vicente Fox y Felipe Calderón, ya que obtuvo más votos que los panistas; sin embargo, será menos fuerte en el Congreso que Zedillo, pues “no tendrá una posición cómoda como la tuvo él”.

El sociólogo Roger Bartra y el analista político Rogelio Hernández, coincidieron en que ninguna restauración del PRI es una vuelta al pasado, de modo que es exagerado decir que eso pasará, pues la gente ha cambiado y no aceptará de la misma manera “el autoritarismo del Revolucionario Institucional”.

No obstante, Bartra añadió que tanto la izquierda como los intelectuales “deben civilizar al PRI, domesticar al dinosaurio”.