Río de Janeiro. El expresidente de Uruguay José Mújica aseguró hoy que el proceso de destitución al que se enfrenta la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, "se parece a un golpe" pese a que está amparado en la Constitución.

"Yo diría que lo que está pasando en Brasil tiene cola de lagarto, tiene piel de lagarto, tiene cabeza de lagarto pero dicen que no es lagarto, que no es golpe. Bueno, puede que legalmente no lo sea, pero se parece tanto como si lo fuera", afirmó Mujica en un vídeo difundido por el Instituto Lula.

El expresidente uruguayo se entrevistó ayer en Brasilia con el exmandatario brasileño Luis Inácio Lula da Silva. Ambos abordaron el retroceso que el avance del "impeachment" o moción de censura contra Dilma Rousseff significaría para su lucha de más de 40 años por la democracia.

"Es un momento delicado para toda América Latina pues Brasil es un país estratégico y su democracia está bajo amenaza", expresó Mújica en el encuentro, según el Instituto Lula, mientras que Lula le respondió con un enérgico: "Vamos a resistir, es un momento de lucha y de resistencia".

Mújica, un exguerrillero, participó durante esta semana en el 3º Congreso Sindical de las Américas de Sao Paulo donde no dudó en apuntar que "los únicos derrotados son los que dejan de luchar, porque la derrota es sentirse impotente" y que, en la vida, "es necesario tener coraje para volver a empezar, siempre".

Rousseff se enfrenta a la apertura de un juicio político por haber aceptado que el Gobierno contrajera deudas con la banca pública por valor de 13.000 millones de reales (unos 3.715 millones de dólares) a mediados del año pasado, aunque fueron canceladas por el Ejecutivo en diciembre pasado.

La oposición llevó el caso a la Cámara de Diputados, donde con 367 votos a favor y 137 en contra lo pasó al Senado. Actualmente, una comisión especial de la Cámara Alta estudia llevar el caso a un plenario, donde con una simple mayoría de los 81 senadores, Rousseff sería juzgada.

De ser así, la mandataria sería apartada del cargo durante 180 días, tiempo en el que el Senado estudiaría si destituirla o no y en el que sería reemplazada por el vicepresidente Michel Temer, que ocuparía su puesto hasta el final del mandato, el 1 de enero de 2019, si Rousseff es finalmente destituida.