Madrid. El plazo de negociación entre el Gobierno, los sindicatos y empresarios sobre una crucial reforma laboral en España se extendió otra semana, desde finales de mayo, dijo el sábado el Ministerio de Trabajo.

El gobierno había asegurado que si no se alcanzaba un acuerdo a tres bandas para fines de mes aprobaría el proyecto de ley de forma unilateral, mientras que los dos principales sindicatos del país, CCOO y UGT, advirtieron que convocarán a una huelga general en respuesta.

Economistas creen que la reforma para actualizar el mercado laboral es vital para que la economía española vuelva a ser competitiva y evite una crisis de deuda como la de Grecia. La agencia de calificación crediticia Fitch rebajó el viernes la deuda de España a AA+ desde AAA.

Dado que la economía española es bastante mayor que la griega, una crisis en el país tendría efectos bastante más graves para la zona euro y el crecimiento mundial.

El Ministerio de Trabajo dijo a Reuters que el plazo para el acuerdo se había ampliado una semana a partir del 31 de mayo.

"La semana que viene será la definitiva para ver si hay la posibilidad de un acuerdo o no", dijo el ministro de Trabajo español, Celestino Corbacho, a la agencia Efe en los márgenes de una conferencia en Barcelona.

España alcanzó una de las tasas más altas de desempleo de la zona euro, después de que el colapso del mercado inmobiliario y la caída del gasto del consumidor dejaran a millones de personas sin trabajo en el sector servicios y en la construcción.

Economistas culpan a un mercado laboral a dos niveles, que protege a quienes tienen un contrato fijo con grandes garantías salariales mientras ignora a quienes tienen un contrato temporal, por la inflexibilidad e improductividad de la fuerza laboral.

La agencia de calificación crediticia Fitch señaló que la elevada proporción de empleo temporal hace más fácil para las compañías adaptarse a la crisis, desprendiéndose de personal en lugar de reducir salarios.

Las conversaciones a tres bandas se han estancado por el conflicto de intereses entre las empresas, afectadas por la recesión, que piden una legislación de contratación y despidos más flexibles, y los sindicatos, que defienden los derechos de los trabajadores mientras el desempleo se sitúa en el 20%.

Las conversaciones sobre la reforma continúan este fin de semana, pero los comentarios de los participantes sugieren que el acuerdo podría estar aún lejos.

La amenaza de CCOO y UGT de que convocarán una huelga general si el Gobierno aprueba la reforma se han topado con el desprecio de uno de los funcionarios de la asociación de empresarios CEOE, José Luis Feito.

"Este tipo de reacciones son infantiles e inmaduras", dijo al margen de las conversaciones a puertas cerradas.