El presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, que perdió el apoyo del líder supremo ayatolá Ali Khamenei, sufrió nuevos contratiempos en la segunda ronda de unas elecciones legislativas vistas como un indicador de la próxima contienda presidencial, según los resultados publicados el sábado.

Las autoridades destacaron el resultado como un importante triunfo para Irán mientras se alista para negociaciones con las potencias occidentales por su programa nuclear.

Los resultados anunciados por el Ministerio del Interior indicaron que el Frente Principalista Unido, fuertemente vinculado a Khamenei y crítico de Ahmadinejad, lideró la votación, pero el Frente de Resistencia de la Revolución Islámica de línea dura lo seguía de cerca.

La lealtad del Frente de Resistencia es difícil de predecir. También respalda a Khamenei, pero algunos miembros han sido parte del Gobierno de Ahmadinejad. Algunos aún apoyan al mandatario, otros rechazan al jefe del comando conjunto, acusado de intentar socavar el sistema teocrático iraní.

Muchos candidatos exitosos aparecieron en las listas de ambos frentes, lo que hace difícil determinar la tendencia del legislador electo.

Sesenta y cinco de los 290 escaños del Parlamento se decidieron en el balotaje, incluyendo 25 para la capital Teherán, donde los Principalistas tomaron 11 asientos. Tres ganadores estaban en ambas listas y otros dos pertenecían a una lista de coalición laborista.

Al igual que en la primera ronda, los partidos directamente alineados con Ahmadinejad no tuvieron buenos resultados, pero los independientes tuvieron un alto apoyo y algunos de sus más de 80 candidatos que ganaron escaños podrían ayudarlo a pasar el que se espera sea un difícil último año en la presidencia.

El historial político para estos parlamentarios, la mayoría electos en provincias, es poco conocido, pero algunos podrían aliarse con el presidente porque respaldó sus campañas, de acuerdo a analistas.

Khamenei apoyó a Ahmadinejad luego de su disputada reelección en el 2009, rechazando las acusaciones de la oposición sobre fraudes que desataron ocho meses de disturbios callejeros, los peores vistos en la historia de la república islámica iraní.

Pero el presidente se alejó de la máxima autoridad de Irán al decidir tomar sus propias decisiones políticas. Críticos al jefe del comando conjunto nombrado por Ahmadinejad, Esfandiar Rahim Mashaei, lo acusan de encabezar una "corriente desviada" que busca minar el rol central del clero en la política.