Buenos Aires. El ex almirante Emilio Eduardo Massera, uno de los hombres fuertes de la cruenta dictadura que gobernó Argentina entre 1976 y 1983, murió este lunes a los 85 años tras una larga agonía.

Inconsciente, despojado de su rango militar y condenado a reclusión perpetua, el llamado "Almirante Cero" falleció en Buenos Aires, en el Hospital Naval. Massera se encontraba bajo arresto residencial por su avanzada edad tras haber sido acosado por pedidos de captura desde España, Italia y Francia.

Postrado en una cama por una convulsión cerebral desde el 2002, fue posteriormente declarado mentalmente incompetente para responder a las acusaciones de desaparición de personas, robo de bebés y apropiación de bienes que le había formulado la justicia.

Antes, había disfrutado de un indulto presidencial otorgado en 1990 que le permitió escapar de la sentencia de por vida que le habían dictado un lustro atrás.

Pero en 1998 volvió a ser detenido por la apropiación de recién nacidos, un crimen imprescriptible y excluido del indulto.

Como jefe de la Armada integró la primera de las tres tríadas de facto que rigieron a Argentina durante siete años, y que el 24 de marzo de 1976 desataron una masacre desde la maquinaria del Estado que cobró unas once mil vidas.

Organizaciones de derechos humanos elevan la cuenta de desaparecidos y asesinados a 30 mil disidentes, muchos de los cuales ni siquiera tenían actividad política.

Massera fue el dueño de la vida y de la muerte en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), un predio de jardines arbolados en un barrio acomodado de Buenos Aires donde militares torturaron a unas cinco mil personas antes de arrojar muchas de ellas sedadas al Río de la Plata.

La ESMA, hoy convertida en museo, aún alberga las camillas de metal donde dormían los secuestrados que eran atormentados con descargas de electricidad mientras, a pocos metros, la vida de sus compatriotas continuaba en una elegante avenida.

"Es posible que los argentinos tengan algún matiz autodestructivo", dijo en 1981 durante una entrevista, cuando ya había dejado la Junta Militar y preparaba lo que finalmente fue una reconversión fallida en político de la democracia.

Massera negó la existencia de un plan sistemático para ejercer el terror desde el Estado durante la dictadura, respetando a rajatabla el pacto de silencio de los militares.

"Nadie tiene que defenderse por haber ganado una guerra justa, y la guerra contra el terrorismo subversivo fue una guerra justa", dijo en ocasión de ser juzgado.

Pero en una entrevista realizada posteriormente fue más lejos. "A un terrorista no se lo podía interrogar como a un niño, ¿no?", se preguntó quien fuera jefe de Alfredo Astiz, un marino acusado de participar en el asesinato de monjas francesas apodado "El Angel Rubio".

Ascenso. Llegó al poder junto al general Jorge Rafael Videla, presidente de la primera Junta Militar, y al brigadier Orlando Agosti, al frente del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, régimen que cayó un año después de que Gran Bretaña derrotara a Argentina en la guerra de Malvinas de 1982.

Nacido el 19 de octubre de 1925, Massera se inscribió en el largo listado de dictadores latinoamericanos que asistieron a la Escuela de las Américas en Panamá. Con el retorno de la democracia en 1983, buscó una postulación para la presidencia, pero fue detenido poco después por violaciones a los derechos humanos.

Sentenciado a cadena perpetua tras un juicio histórico en 1985 -condena que fue simultánea a la del resto de los jerarcas de las cúpulas dictatoriales-, sólo permaneció cinco años en prisión ya que fue beneficiado con el indulto otorgado por el ex presidente Carlos Menem en 1990.

Como la mayoría de los militares en Argentina, Massera fue repudiado por la sociedad una vez conocidos los crímenes cometidos por la dictadura, un rechazo al que contestó en una entrevista de 1995.

"¿Creen por un segundo que todo lo que hicimos en aquel entonces fue sin el aval de los políticos, de los empresarios y de los curas? ¿Qué político de este país puede asegurar que no se reunió alguna vez con Massera?", dijo al diario Página 12.

"Yo llevo a Dios sentado sobre mi hombro", añadió.