Nueva York. Jane Norton, una candidata republicana al Senado de Estados Unidos, tenía el presentimiento de que para la noche del miércoles votantes conservadores a lo largo de su estado, Colorado, habrían oído que un juez federal había bloqueado gran parte de la ley de inmigración de Arizona.

También tuvo el presentimiento de que estarían furiosos.

Por lo tanto, la campaña de Norton ordenó una nueva ronda de llamadas grabadas, informando a los electores que la candidata estaba orgullosa de haber sido respaldada por una de las mayores defensoras de la ley migratoria, la gobernadora de Arizona, Jan Brewer.

La campaña ya había llamado a 80.000 votantes republicanos. Ahora, planeaba 100.000 llamadas más, indicó Josh Penry, el director de campaña de Norton.

Las llamadas a los electores de Colorado el miércoles por la noche eran sólo uno de los tantos indicios de que la decisión de una jueza federal produciría coletazos a lo largo de esta intensa campaña electoral legislativa.

Los republicanos no tardaron en criticar tanto el fallo como al Departamento de Justicia del gobierno del presidente Barack Obama por desafiar la ley. Algunos señalaron que la decisión energizaría más a los votantes que estaban enojados por lo que consideraban un exceso de Washington en temas como la salud y otras cuestiones.

El representante John Boozman, el candidato republicano al Senado estadounidense en Arizona, dijo que el fallo de la jueza irritaría más a los votantes y los motivaría a rechazar a los candidatos demócratas. "Es un tema decisivo", aseguró Boozman.

Los demócratas, divididos sobre el asunto y con vientos políticos en contra, estaban inseguros sobre qué efectos tendría el fallo.

Algunos lo describieron como una distracción que no contribuye a sus campañas desarrolladas alrededor de cuestiones como los empleos, la economía y el control fronterizo. Pat Waak, presidenta del Partido Demócrata de Colorado, dijo que los candidatos no pueden ganar si no hablan de empleos y la economía.

Otros candidatos demócratas indicaron que la jueza de distrito Susan R. Bolton se había metido de forma útil justo en medio de dos polémicas cuestiones políticas: la ley de Arizona y la gestión de Obama.

El representante demócrata Raúl Grijalva, de Arizona, que había instado al Departamento de Justicia a actuar, dijo que los demócratas, independientemente de lo que pensaran sobre la ley de Arizona, ahora podían decir que importantes partes de esta habían sido cuestionadas por una jueza. "Esto ayuda a los demócratas a hablar de soluciones", afirmó en una entrevista.

El fallo de la jueza no obliga al Congreso a actuar, y los legisladores han mostrado poco interés este año en tratar el tema. No obstante, si bien los defensores de derechos de inmigrantes y los que se oponen a la inmigración ilegal concuerdan que el actual sistema no funciona, parecen no tener otra alternativa que presionar para que el Congreso tome cartas en el asunto.