Tucson. La familia del acusado por un tiroteo en Arizona expresó su dolor este martes por los "atroces eventos" del sábado, mientras que la congresista estadounidense que fue baleada en la cabeza durante el ataque mostraba señales de mejoría.

En su primera declaración pública, familiares de Jared Lee Loughner, de 22 años, dijeron que este era un "momento muy difícil" y solicitaron privacidad.

"No hay palabras que puedan expresar cómo nos sentimos. Quisiéramos que las hubieran, para que pudiéramos hacerlos sentir mejor", indicó el comunicado, atribuido a la "familia Loughner".

El comunicado de ocho oraciones no mencionó al hombre acusado en el tiroteo en Tucson que dejó seis muertos, entre ellos un juez federal, y otros 14 heridos.

El ataque dejó a la congresista Gabrielle Giffords en condición crítica, pero la mujer respiraba por sí sola días después de que una bala le atravesó el cerebro.

"No entendemos por qué ocurrió esto. Puede que no haga ninguna diferencia, pero quisiéramos poder cambiar los atroces eventos del sábado", indicó el comunicado de la familia. "Estamos profundamente preocupados por las víctimas y sus familias. Estamos muy apenados por su pérdida", agregó.

Giffords, una popular demócrata de 40 años, está en estado crítico en un hospital de Tucson, pero "está aguantando", respondiendo a órdenes sencillas y respirando sin ayuda de ventilación, dijo su médico.

"No tendría por qué tener tan buen aspecto. Estamos esperanzados", indicó el doctor Michael Lemole, jefe de neurocirugía en el Centro Médico Universitario de Tucson, sobre la recuperación de la legisladora, a la que una bala le atravesó el cerebro.

"Es semana tras semana, mes tras mes", señaló. "Va a llevar su recuperación a su propio ritmo", agregó.

El presidente Barack Obama tiene previsto viajar este miércoles a Arizona para asistir a un servicio fúnebre por las víctimas, entre los que hay una niña de 9 años.

En Washington, la Cámara de Representantes tenía prevista una votación para condenar el ataque que casi provocó la muerte de uno de sus miembros y agitó el debate sobre la acalorada retórica surgida en las últimas campañas electorales estadounidenses.

Padres devastados. Loughner está detenido a la espera de una audiencia preliminar el 24 de enero por cinco cargos federales, incluyendo el intento de asesinato de Giffords.

Dos hombres jóvenes salieron del hogar del acusado en un barrio de clase media de Tucson y entregaron el comunicado de la familia a una multitud de miembros de la prensa que esperaban afuera.

Un vecino había dicho más temprano a medios locales que los padres de Loughner, Amy y Randy Loughner, estaban devastados.

"Amy y Randy no son su hijo, y la gente necesita entender eso. Están devastados. ¿No lo estarían ustedes si fuera su hijo?", dijo el vecino Wayne Smith, con lágrimas en los ojos, a News Channel Three de Phoenix.

Una encuesta de la cadena CBS publicada el martes mostró que la mayoría de los estadounidenses no cree que la retórica política encendida sea un factor en los tiroteos del fin de semana en Arizona.

El sondeo mostró que 57% de los encuestados creía que el tono político duro no tenía nada que ver con los disparos, mientras que 32% sostenía que sí.

La primera opinión era más fuerte entre los republicanos, que en 69% de los casos creían que la retórica dura no está relacionada con el ataque.

Aunque no está claro cuál fue la razón del ataque, políticos y analistas han señalado que un clima en el que el lenguaje agresivo y la polarización ideológica son comunes podría haber contribuido.

El ex presidente Bill Clinton dijo a BBC News que es erróneo sugerir que alguien está instando a la violencia, pero advirtió que los funcionarios públicos deberían tener cuidado con sus palabras.

"No podemos ignorar el hecho de que, especialmente con internet, hay una enorme caja de resonancia ahí fuera, y cualquier cosa que dice cualquiera de nosotros cae tanto sobre el cuerdo como sobre el trastornado, y simplemente tenemos que ser conscientes de ello", dijo.

Loughner está acusado de disparar con una pistola Glock semiautomática contra la congresista, quien el sábado saludaba a residentes de su distrito en el estacionamiento de un supermercado.

"En un minuto, él se llevó a seis seres queridos, y se llevó nuestra sensación de bienestar", dijo la gobernadora republicana de Arizona, Jan Brewer, en un discurso en Tucson. "No hay forma de medir lo que Tucson y toda Arizona perdieron en ese momento", agregó.

Más de 600 personas asistieron a un servicio por las víctimas del tiroteo en la iglesia católica de St. Odilia en Tucson.