El presidente estadounidense, Barack Obama, fue recibido este martes con una salva de 41 disparos en el palacio de Buckingham, en el inicio de una visita de dos días destinada a afianzar la relación "especial" entre Estados Unidos y Reino Unido.

La familia real, que recientemente cautivó al mundo con la boda del príncipe Guillermo con Kate Middleton, dio a Obama y a su esposa Michelle una muestra de pompa y boato palaciego.

Un cañón ceremonial sonó 41 veces mientras la reina Isabel, su marido, el príncipe Felipe; y el príncipe Carlos y su esposa Camila, escoltaban a los Obama en la terraza occidental del palacio para una visita meramente ceremonial.

Obama está en la segunda parada de una gira europea por cuatro países europeos, tras visitar Irlanda el lunes. Después, tiene previsto acudir a la cumbre del Grupo de los Ocho en Deauville, Francia, el jueves y terminará la semana en Polonia.

Mientras los temas serios los reserva para la reunión de líderes mundiales, Obama pasará el martes en el palacio de Buckingham, en la segunda visita de un presidente estadounidense al Reino Unido. George W. Bush hizo la primera en 2003.

En los jardines del palacio, Obama se sumo al príncipe Felipe al revisar la guardia. Antes, la reina y su esposo habían mostrado a los Obama la suite belga de seis habitaciones en la que pasarán dos noches. Se trata de las salas que fueron usadas por el príncipe Guillermo y la princesa Catalina en su noche de bodas.

Los Obama se reunieron en privado con los recién casados, que no acudieron a la ceremonia de bienvenida.

Después, Obama tenía en su agenda acudir a la abadía de Westminster, reunirse con el primer ministro David Cameron y acudir a una cena presidida por la soberana.

Aunque los dos gobiernos han tenido algunas diferencias sobre temas como Libia, por ejemplo - donde Obama está menos dispuesto a liderar la batalla que los europeos -, el presidente y Cameron ratificaron el buen estado de las relaciones entre ambos países en un artículo publicado en el Times of London.

"No sólo es especial, sino que es una relación esencial", escribieron. "No sólo es la historia la que nos une. Tanto en luchar contra las guerras como en la reconstrucción de la economía, nuestras necesidades y creencias son las mismas", añadió.