Tegucigalpa. Fue tal vez su día más doloroso en los últimos años.

En medio de lágrimas y desconsuelo, el país recibió este miércoles 16 cadáveres, supuestamente, de los primeros hondureños que fueron identificados en la matanza de 72 migrantes de Centro y Sur América suscitada el 22 de agosto en el estado de Tamaulipas, México.

Los restos llegaron en un avión C-130 de la Fuerza Aérea Mexicana en horas del mediodía a la base Hernán Acosta Mejía, de la Fuerza Aérea Hondureña, en donde el ruido de las aeronaves se confundía con el llanto desgarrador de los familiares de cada uno de los hondureños caídos en su travesía hacia Estados Unidos.

El sentimiento era incontrolable, mientras cadetes de la Policía Nacional extraían uno a uno los 16 féretros de la aeronave mexicana en medio de una ceremonia que fue encabezada por el presidente Porfirio Lobo Sosa y el canciller Mario Canahuati.

Hasta este miércoles en horas de la tarde, el Ministerio Público sólo había logrado confirmar la identificación de 12 de los 16 cadáveres que fueron repatriados por las autoridades mexicanas, ya que presentaban inconsistencias en sus huellas dactilares.

Triste retorno. En su llegada, los féretros fueron ubicados sobre una carpa en la pista de la base aérea ante la presencia de cada una de las familias que un día vieron partir a sus seres con la esperanza de salir adelante y mejorar sus condiciones de vida. Cada uno de los féretros traía una leyenda con la frase: "Dios es más grande que mis problemas".

El sacerdote de la Iglesia Católica, Juan Ángel López, fue el encargado de elevar las primeras plegarias durante la ceremonia en la que pidió por el consuelo de cada una de las familias que ahora lloran la partida de sus seres.

"Ningún hondureño más debe tomar con indiferencia el hecho de las muertes de los compatriotas que querían buscar el sueño americano para generar mejores condiciones de vida para sus familias", dijo el sacerdote.

Los hondureños repatriados son parte del grupo de 72 emigrantes que viajaban por el territorio mexicano a bordo de un camión hacia la frontera con Estados Unidos y que fueron interceptados por miembros del grupo extorsionador y terrorista Los Zetas, quienes los trasladaron hasta un rancho de Tamaulipas para asesinarlos por negarse a integrar dicha agrupación.

En la ceremonia también estuvieron presentes el titular del Congreso Nacional, Juan Orlando Hernández; el fiscal general, Luis Rubí; la primera dama, Rosa Bonilla de Lobo; entre otros representantes del gobierno y de organizaciones vinculados a la migración de hondureños.

También asistió el presidente de la Confraternidad Evangélica de Honduras, el pastor Jorge Alberto Solórzano, quien manifestó que "es importante encontrarse con Dios en estos momentos, pues las explicaciones solo pueden venir de Él".

Pésame.  En su participación, el presidente Porfirio Lobo Sosa dio lectura a un acuerdo de duelo emitido por la Presidencia de la República en honor a las familias dolientes.

"Esta es una tragedia para nuestra patria, ante el dolor y el sufrimiento de los familiares", indicó el titular del Ejecutivo.

Lobo expresó a los familiares de las víctimas sus más sinceras condolencias y solidaridad para "todos ustedes en el nombre del pueblo y gobierno de Honduras".

Seguidamente hizo entrega de los cuerpos a cada uno de los familiares, así como de la respectiva acta de defunción.

Expertos de la Dirección de Medicina Forense tomaron muestras a cada uno de los cadáveres para practicarles pruebas de ADN que permitan reconfirmar sus identidades. Se espera que el próximo viernes otro grupo de hondureños que está en proceso de identificación también sea repatriado al país.

Traslados. El jefe del Estado mayor conjunto, general de división Carlos Antonio Cuéllar, confirmó que los cuerpos de los compatriotas hondureños serían trasladados hacia sus lugares de origen por vehículos del Ejército.

Se definieron tres rutas para llevar los cuerpos hasta los sitios en donde serán debidamente sepultados por sus familiares. "Hemos definido tres rutas: una ruta de la zona norte, en donde van la mayoría de los féretros; una ruta para la zona sur y otra ruta para la zona de Olancho", detalló el jefe de las Fuerzas Armadas.