El movimiento del grueso de los miembros de la mayor y más antigua guerrilla de América se hizo en autobuses, camiones, lanchas y por caminos de herradura en medio de las críticas al Gobierno por parte de los rebeldes y de otros sectores que alertaron de la falta de infraestructura en las zonas de desarme. A propósito de desarme, la entrada de las FARC a las zonas veredales conlleva implícito uno de los actos más significativos para los grupos rebeldes: la dejación de las armas.

Por eso no es de extrañar que el número dos de las FARC, alias "Iván Márquez", quien fue el jefe negociador de los diálogos en La Habana que desembocaron en el acuerdo de paz firmado por el Gobierno y esa guerrilla, encabezó el recibimiento de un significativo grupo de hombres que se instaló en la zona de Pondores, en el caribeño departamento de La Guajira.

ONU recibirá armas de las FARC. En palabras llanas, el movimiento que hizo la guerrilla hacia esas zonas es la muestra tangible de que dejarán sus armas, que a su vez serán recibidas por la ONU, que hará un riguroso inventario, y que luego acabarán fundidas con el fin de crear tres esculturas conmemorativas.

Sin las armas, las FARC pierden su principal elemento intimidatorio pero envían al mundo un claro mensaje de que pese a los desacuerdos surgidos, incluso, después del pacto de paz, están dispuestas a cumplir no solo con lo firmado, sino con la palabra empeñada.

Las partes activaron el pasado 26 de enero el proceso de salida de los menores de edad de los campamentos guerrilleros, que estará liderado por la Consejería Presidencial para los Derechos Humanos y guiado por el recién creado Consejo Nacional de Reincorporación (CNR).

Aunque no hay una cifra consolidada de niños y adolescentes que están en las filas guerrilleras, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) señala que entre 1999 y 2016 fueron desvinculados de las FARC 5.984 menores, de los cuales 4.954, que equivalen al 83 %, fueron entregados voluntariamente y 1.030, el otro 17%, fueron recuperados.

El nudo gordiano: menores de edad. Al respecto, en mayo pasado alias "Iván Márquez" los cifró en 21 menores, aunque el Gobierno elevó a 170 ese número, pero solo 13 han sido devueltos por las FARC. El asunto no es de poca monta pues los jefes de las FARC saben bien que el reclutamiento de menores es un delito que no se puede amnistiar.

El presidente Juan Manuel Santos, partidos políticos y varios organismos internacionales han alzado su voz para exigirle a la FARC que devuelva a los menores.

En una contundente intervención el jefe de Estado le dijo a la guerrilla que los menores deben "salir ya", como está contemplado en el acuerdo alcanzado por las partes el 15 de mayo del año pasado.

Las partes activaron el pasado 26 de enero el proceso de salida de los menores de edad de los campamentos guerrilleros, que estará liderado por la Consejería Presidencial para los Derechos Humanos y guiado por el recién creado Consejo Nacional de Reincorporación (CNR).

El Gobierno quiere cerrarle el paso a cualquier camino que lleve a los menores a delinquir nuevamente, con programas de reinserción social como el "Apoyo a niños y niñas afectados por el conflicto armado", presentado en Bogotá por la Unión Europea (UE) y Unicef con un aporte de 2,6 millones de euros (unos 2,8 millones de dólares).