El general Rubén Álzate Mora fue liberado en la mañana de este domingo después de ser secuestrado el pasado 16 de noviembre por miembros del Bloque Iván Ríos de las Farc, mientras se encontraba en compañía del cabo segundo del Ejército , Jorge Contreras Rodríguez, y Gloria Urrego, abogada al servicio de la Fuerza de Tarea Conjunta Titán.

Según las primeras informaciones el uniformado ya se encuentra junto a miembros del Comité Internacional de la Cruz Roja, quienes en las próximas horas lo trasladarán a la capital donde se prevé que pase por algunos chequeos médicos.

La noticia fue confirmada por el presidente Juan Manuel Santos, quien a través de su cuenta de Twitter informó acerca de la liberación por parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

El mandatario indicó que todos se encuentran "en perfectas condiciones" y que se espera que se den las condiciones climáticas para que puedan reunirse con sus familias.

El inicio de un nuevo ciclo de diálogos en La Habana, que se tenía previsto para el 18 de noviembre, se vio torpedeado por el secuestro del general y sus acompañantes. Los hechos en un principio fueron confusos, no se conocía con certeza si los autores del plagio eran miembros de las Farc y por qué el uniformado se encontraba sin escolta y, al parecer, de civil.

Primero fue Pastor Alape, desde Cuba, quien dijo que el secretariado de esta guerrilla no tenía información sobre la desaparición del comandante de la Fuerza de Tarea Titán; pese a esto un comunicado apareció en la página web -menos de una hora después de dichas declaraciones- afirmando que el general estaba en poder del Bloque Iván Ríos de las Farc. Aunque hubo un par de anuncios en Twitter que indicaban que la página del grupo al margen de la ley había sido hackeada, finalmente fue 'Pablo Catatumbo' quien desde La Habana leyó el mismo comunicado ratificando el secuestro que pondría a tambalear el proceso de paz.

En su momento, detallando las circunstancias en las que el uniformado fue secuestrado, la organización aseguró que sobre las 3:00 de la tarde del 16 de noviembre, “unidades guerrilleras pertenecientes al Bloque Iván Ríos –en ejercicio de sus tareas de seguridad– interceptaron, en uno de los retenes móviles que mantienen a orillas del río Atrato, el bote en que se trasladaba el general Alzate”. “La insensatez de continuar los diálogos de paz en medio de la guerra”, fue una de las justificaciones de las Farc frente a este secuestro. “No se trata de un secuestrado, se trata de uno de los generales más importantes dentro de las Fuerzas Militares que ha sido capturado en ejercicio de su mando y en su propio teatro de operaciones. Ejerciendo el mando, fue retenido sin usar la violencia, entonces son hechos que se presentan normalmente en la guerra”, añadía el comunicado para la fecha.

La noticia no tardó en causar revuelo en la casa de Nariño, no pasó mucho tiempo para que el mandatario Juan Manuel Santos presidiera una reunión con el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, para abordar la situación. En su primera alocución tras el plagio, la condena fue rotunda y anunció que pediría los negociadores del gobierno que no viajaran a La Habana. "Se suspende esta negociación hasta tanto no se aclare y se liberen a estas personas", sentenció el presidente.

Sin embargo Santos no dudó en cuestionar el hecho de que el general Alzate hubiera roto todos los protocolos de seguridad, que estuviera sin escolta y que hiciera caso omiso de las advertencias que le hiciera un soldado que pilotaba la lancha en la que viajaban, respecto de que al lugar donde se dirigían había presencia de las Farc.

Las voces en contra y a favor de la suspensión de los diálogos de paz no se hicieron esperar, luego vendrían marchas de víctimas que clamaron por la reanudación de las negociones frente a lo que –aseguran- sienten como la única salida para terminar con más de medio siglo de conflicto armado. Por su parte, los detractores del gobierno Santos aplaudieron terminar lo que consideran como la salida menos efectiva frente a unas negociaciones que ya completan más de dos años y parecían extenderse más.

Pero no se trataría del fin del proceso de paz. Cuba y Noruega, países garantes de las negociaciones anunciaron el 19 de noviembre un acuerdo para liberar a los secuestrados, un hecho que sin duda devolvió el oxígeno a los diálogos de La Habana. "No es sensato que continuemos matándonos en una confrontación que, de no parar, generará más prisioneros e incidentes que pueden poner en peligro la continuidad de la mesa de conversaciones", afirmó para esos días ante los medios Iván Márquez, número dos de las Farc.

Hoy, con la liberación de Álzate, el país queda a la expectativa de lo que sucederá con el proceso de paz. Santos había asegurado que se reanudaría tan pronto los secuestrados fueran devueltos a sus familias, sin embargo, muchos se cuestionan qué vendrá después del impasse que puso a tambalear los acercamientos entre esta guerrilla y el Gobierno.