Bogotá. La mayor guerrilla izquierdista de Colombia pidió este martes a Panamá suspender los ataques contra insurgentes en la zona de frontera y dijo que su política es no combatir con las Fuerzas Armadas de países vecinos.

La declaración de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se produjo casi dos semanas después de que Panamá reportó la muerte de tres rebeldes de ese grupo en una zona selvática de la frontera binacional, una acción que aplaudió el Gobierno de Bogotá.

"A los panameños y panameñas les decimos que por encima de esta injustificada hostilidad, que aspiramos sea corregida, está nuestra política de fronteras que ordena al guerrillero de las FARC no atacar a las fuerzas armadas de los países vecinos", dijo el grupo rebelde en un comunicado.

La organización guerrillera acusó una "política inexplicablemente agresiva" en su contra por parte de las autoridades de Panamá en conjunto con las fuerzas militares de Colombia que incluye ofertas de recompensas por comandantes rebeldes, así como capturas y ataques a sus combatientes.

"Es posible que el Gobierno (de Panamá) ignore que la Guardia en la frontera desarrolla patrullajes conjuntos con el Ejército de Colombia", declararon las FARC a través de la agencia Anncol www.anncol.eu.

El grupo rebelde afirmó que las tropas de Panamá y de Colombia mantienen una estrecha relación con militares de Estados Unidos acantonados en una base de la zona.

Las FARC son la mayor guerrilla izquierdista del país sudamericano y dicen luchar por imponer un sistema socialista en esa nación de 44 millones de habitantes con marcadas diferencias entre ricos y pobres.

El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, con el apoyo de Estados Unidos, impulsa una ofensiva contra el grupo rebelde al que obligó a replegarse a apartadas zonas montañosas y selváticas.

Colombia y Panamá comparten una frontera terrestre de 266 kilómetros en medio de una región estratégica para el tráfico de drogas y de armas, de acuerdo con fuentes de seguridad.

Las FARC son consideradas como una organización terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea y Colombia la acusa de obtener millonarios recursos del narcotráfico.